Julián de Antonio de Pedro – Alarma social en Pedraza

Si mi abuelo levantara la cabeza y viera el follón que se ha armado con su casa solariega del barrio de La Velilla de Pedraza (a orillas del río Cega, en su confluencia paradisiaca con el río Vadillo), es posible que se enorgulleciera de que su nieto, el que suscribe, la haya sacado de la ruina transformándola en un hotel rural con encanto; pero más, recordando su noble talante, que se la haya arrendado a una ONG, Asociación Dianova España, para ayudar, en régimen de internado, a una veintena de pacientes aquejados de ludopatías, depresiones, alcoholismo…, u otras drogodependencias.

En los últimos ocho o diez años vengo observando, a cuatro pasos de la casa de mi abuelo, en una pequeña plazuela donde vivo, cómo algunas personas, en presencia de niños pequeños, a partir de la una y hasta pasadas las tres de la tarde, celebran algo más que un aperitivo, pues en varias ocasiones se me ha dicho “Yo no permitiría tal botellón a la puerta de mi casa. Lo denunciaría”. Siempre he respondido lo mismo: “¿Quién soy yo para hacerlo si la autoridad lo conoce y lo consiente?”

A algunas de esas personas les ha faltado tiempo para encabezar, como dirigentes de la Asociación Velilla, su personal oposición al nuevo destino de la casa de mi abuelo. Sí soy quién para defenderme y decir que a esos pacientes, a los que un medio natural agradable les puede ayudar a curarse, se les está negando el derecho a disfrutar de él como todo el mundo, tanto más cuanto el derecho al uso del edificio que les aloja se autoriza por la ordenanza del municipio: Pedraza.

Se oponen a este tipo de instalaciones, a pesar de que la ley las permite en áreas urbanas, y si consiguen su objetivo marginador, en el futuro, a medio plazo, ni aquí ni en otros lugares tan idóneos, se podrá curar a pacientes que, por ejemplo, necesiten la ayuda de un tratamiento para desintoxicarse por el exceso de consumo de bebidas alcohólicas.

Han venido a decretar, sin documentarse, que no se puede permitir la apertura de tal centro porque supone un riesgo para los drogodependientes a causa de que las instalaciones en las que se van a alojar son inundables. Así se lo han advertido a las distintas administraciones competentes en emitir las correspondientes licencias.

¿Qué pasa…? ¿Ahora les preocupa que en la casa de mi abuelo peligre la vida de veinte drogodependientes cuando hasta ahora no les ha preocupado que la perdiera el aforo completo autorizado en ellas por el Ayuntamiento de Pedraza, Turismo, Sanidad, Medio Ambiente, y la Confederación Hidrográfica del Duero? Es decir, familias completas con niños hasta un máximo de treinta y dos usuarios. Llevan casi veinte años alojándose en mis instalaciones y ellos viéndolo, en especial el presidente y la secretaria de la Asociación Velilla que tienen casa el uno a seis metros de mi hotel y la otra adosada al hotel. Ambas, con las mismas cotas de accesibilidad que el hotel, en relación con el río, jamás se han inundado.

Han llegado a decretar, sin documentarse, que las instalaciones son inaccesibles en caso de emergencia haciendo pública una fotografía en que, de manera sesgada, se oculta cómo el agua de la última crecida ni ha mojado el suelo de la puerta de acceso al edificio principal de mis instalaciones.

Es más, hablan de crecidas como si estas fueran habituales. ¿Saben ustedes cuantas crecidas han impedido el paso por el puente del río Vadillo desde que yo pueda recordar; es decir, en los últimos sesenta años?: dos, una en febrero de 2017, la que recoge la citada foto, y otra, menos intensa, hace unos veinte, también en febrero. La última remitió en una hora, la otra ni lo recuerdo pues apenas tuvo impacto.

Mal está que la Junta de Gobierno de la Asociación Velilla haya decidido actuar sin documentarse de forma tan irresponsable y torticera, pero peor que sus juicios de valor los haya hecho públicos a través de medios de comunicación poco dados a contrastar la información que les llega; salvo Antena Tres, único medio que en sus telediarios ha permitido a Dianova hacer un desmentido.

Como ex presidente de la Asociación Velilla, con independencia de lo que ocurra, lamento que los actuales dirigentes utilicen su nombre para:

Primero, hacer reivindicaciones mintiendo a sabiendas, algo contrario al espíritu de los estatutos de nuestra Asociación. Lo sé porque fui uno de sus socios fundadores y el que más tinta gastó en redactarlos.

Segundo, decretar como improcedente, sin documentarse en el Ayuntamiento, una actividad permitida por las normas urbanísticas aprobadas recientemente para el municipio de Pedraza con sujeción a unos trámites que Dianova lleva ya varios meses tramitando e introduciendo las medidas correctoras que la administración les ha exigido. Paradójicamente, las normas urbanísticas se sometieron a información pública durante varios meses y nadie se opuso a que entraran en vigor, ni ellos, a pesar de que les advertí, reiteradamente, de su trascendencia ¿A qué rasgarse ahora las vestiduras?

Tercero, decir que centran su oposición en imaginables riesgos, sin documentarse con la memoria histórica de la propia Asociación. Si lo hubieran hecho, si realmente les preocupara la seguridad de la que hablan hubieran pasado a seguir reivindicando a la Confederación Hidrográfica del Duero y a quien proceda, la actuación que por partida doble tenemos planteada en el puente del río Cega (auténtica muralla con tres agujeros que entorpece las crecidas): una, ya vieja, la que hicimos proponiendo la apertura de un cuarto agujero a propósito de la Agenda 21; y la que, en su defecto, propuse, en nombre de la Asociación Velilla, a la Confederación poco antes de dejar mi cargo, consistente en ampliar, con muy bajo coste, la cabida del agujero más pequeño, el situado al oeste. Es lo único que garantizará la seguridad, no de los usuarios de mis instalaciones, que no lo necesitan, sino la de los que, al otro lado del puente del Vadillo, residen en los Molinos de la Umbría, en el centro de equitación residencial que hay entre ellos y, sobre todo, de los cientos de usuarios que acogerán los nuevos desarrollos urbanizables aprobados en las citadas normas urbanísticas para la zona que los miembros de la Junta Directiva citan como inundable. Para rescatar a éstos, si el río vuelve a crecer tal y como testimonia la foto de “diario.es”, sí habría que utilizar zodiac; para los que se alojen en mis instalaciones, sean quienes sean, no.

Julián de Antonio de Pedro es Ex presidente de la Asociación Velilla y propietario de las instalaciones que la han producido.