Juan José Martín – La fe mueve montañas

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He dejado pasar unas fechas para discernir que lo vivido el martes día 12 en Nava de la Asunción había sido real. Estuve viendo el partido de balonmano entre el Viveros Herol BM Nava y el Barça, de Liga Asobal. En los primeros 15 minutos le habíamos conseguido tutear sin complejos de ningún clase, olvidándonos de que estábamos jugando con el actual campeón de España y nueve veces campeón de Europa.

En el viaje a Nava y luego a la vuelta, me pellizqué alguna vez, para sentir si estaba en un sueño increíble o una realidad. Cierto es que la satisfacción iba en aumento, según conseguía rebobinar el partido. La noche no permitía distracciones para volver a Segovia. De la historia y pormenores del partido, del antes y del después ya se han encargado la prensa de Segovia y Barcelona. Al equipo ‘chapeau’ y tres nombres sí que me gustaría traer a esta columna.

Carlos Villagran, felicidades se cumplió uno de tus sueños casi imposible. Te los has merecido. Yeray Lamarino parecías un pulpo. No he visto cosa igual. Y Dani Gordo, gracias y enhorabuena por el trabajo que vienes realizando, antes en la ‘nevera’ y hoy en día en el ‘Palacio’. Fuiste valiente en aceptar el reto y el tiempo te ha premiado. Quisiera haber visto que otro entrenador se hubiera encargado de esta aventura.

Sé que Xavi Pascual y los jugadores del Barça han ido contando que nunca habían vivido algo igual en una cancha y así lo ha reflejado la prensa de Barcelona, que decía: “El milagro de Nava de la Asuncion, el pueblo del balonmano”. Echo la vista atrás y no me hago a la idea lo que podría haber sido este partido en la ‘nevera’ y no en el ‘Palacio’ como lo llama el ‘presi’.

El público de ‘sSuperchapeau’. Somos la envidia de cuantos equipos nos visitan. El jugador nº 8, que está jugando durante todo el partido sin que ni los árbitros, ni el contrario se den cuenta. Y qué decir de las 40 personas que trabajan sin cobrar un euro en taquillas, puertas, rifas, seguridad en el interior del pabellon, etc. Decía la prensa catalana “Nava disfrutó de un fiestón. Su afición estuvo a la altura del acontecimiento con canticos y ánimos continuos, todo una lección de apoyo a unos colores”.