Juan Carlos Manrique – Ingratitud

1464

Tres pilares básicos son los que sustentan cualquier gestión de un club deportivo. Por un lado se encuentra la masa social, su afición. Su fidelización es necesaria para afrontar cualquier objetivo. En segundo lugar aparece el apoyo económico, que ayudará a afrontar esos objetivos con garantías de éxito. Para ello es necesario hacer una buena promoción el producto. La sensación de corporativismo que se que pueda crear entre los patrocinadores es una señal del éxito publicitario. Por último, el apoyo de las instituciones. El dinero público es un respaldo interesante aunque, desgraciadamente, las partidas presupuestarias no dan para sustentar equipos en la élite.

En el caso de la Gimnástica Segoviana, por lo que respecta a estos últimos años, creo que la gestión llevada a cabo por su junta directiva ha rallado la excelencia. Después de la labor errática de otras directivas, que llevaron al Club casi a plantearse su insolvencia económica y, como consecuencia de ello, a no poder seguir compitiendo, llegaron unas personas que conocían perfectamente lo que significaba dirigir esta Sociedad Deportiva.

Desde el trabajo y la serenidad para afrontar los retos han sido capaces de aumentar el número de socios. Han creado una imagen positiva y saneada económicamente del club. Los resultados deportivos también han contribuido a mejorar su incidencia entre la sociedad segoviana, gracias a una buena dirección deportiva. Así como las instituciones públicas han apoyado este proyecto por su fiabilidad y visibilidad.

Toda esta gestión es un aval que ahora parece venirse abajo por el devenir de los últimos acontecimientos. La decisión de la directiva de proponer el paso a ser una sociedad anónima deportiva ha soliviantado a una parte de los socios que han puesto todas las trabas jurídicas posibles para que no se lleve a cabo. Todo se torna negativo. Por esta razón es el momento de felicitarles por su trabajo, esfuerzo y resultados alcanzados. Lo contrario supone una actitud de ingratitud no merecida.