Juan Carlos Manrique – Afición ejemplar

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Cualquier club siempre tiene detrás un respaldo social que sigue a sus jugadores en cualquier encuentro que dispute. En algunos casos este apoyo es reducido. Sin embargo, en otros, la comitiva que asiste puntualmente a animar es un grupo amplio.

Definir lo que se entiende por una buena afición es, cuanto menos, controvertido. Tener muchos socios o seguidores en lugares diferentes al propio donde se radica el club puede ser un buen indicador de la trascendencia que éste representa. Llenar de manera continuada la instalación donde se disputan los partidos, estar animando sin desfallecer durante todo ese tiempo o crear cánticos son condicionantes utilizados para establecer rankings de las mejores aficiones.

Por otro lado, hay otras variables que nos pueden confirmar o desmentir estos datos. Por ejemplo, si reciben al rival con silbidos, si amenazan a los aficionados contrarios, si increpan a sus propios jugadores cuando el resultado es adverso o si los cánticos son ofensivos; estamos ante casos en los que se cuestiona si son hinchas modelo.

Entre los casos más significativos de respaldos sociales a clubes deportivos tenemos a los seguidores del Club Balonmano Nava. El ambiente que se respira en su pabellón es algo que sobrepasa el ámbito competitivo para estar más cerca del emotivo y sentimental. El apoyo es constante, sus canciones son siempre respetuosas y alegres, alaban el buen juego, respetan a los adversarios y no desfallecen aunque el resultado sea adverso. Lo visto en el partido contra el F.C. Barcelona es una situación para enmarcar y poner de ejemplo para otras muchas aficiones que se autoproclaman las mejores. Cada gol propio se celebraba como si fuera el definitivo y los goles del adversario eran correspondidos con más ánimo a los suyos. El partido se convirtió en una fiesta. Lo importante no era el resultado, sino el espectáculo de alegría y respeto que se vivía en la grada. El equipo rival no tuvo más remedio que salir a aplaudir a la afición. Ella había sido la vencedora.