Juan Andrés Saiz Garrido – Segovia vaciada

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Lo que está ocurriendo en Cataluña se alarga como una noche oscura, sin amanecida, que nubla la mirada ante las cosas importantes de nuestro día a día: el derecho al trabajo y al libre transito de nuestros vehículos por aquellas carreteras, la incertidumbre sobre una nueva crisis económica que muestra signos preocupantes, la necesidad de un gobierno y unas instituciones firmes que den seguridad a las empresas y, con ellas, a la recuperación económica y la creación de empleo…

Mientras tanto, Segovia sufre el mal endémico de la despoblación y, como toda la España rural, se sigue desangrando, sobre todo de gente joven, año tras año y de forma irreversible. De los doscientos y pico pueblos de nuestra provincia sólo se salva el pico. Exceptuando media docena de municipios, estamos sobre un territorio cada vez más vaciado, donde solo quedan 154.000 habitantes, repartidos en casi 7.000 kilómetros cuadrados, comunicados principalmente por carreteras. Muchos kilómetros y pocos habitantes. Dicen que en la mitad de esos doscientos pueblos ya no hay tiendas en las que comprar los productos más elementales, ni casi vecinos que los consuman, como la pescadilla que se muerde la cola. Estamos ante una realidad amarga y testaruda.

Recientemente, la España vaciada se ha manifestado en Madrid con todo derecho. Tienen nuestro apoyo, aunque los transportistas segovianos no somos de pancartas ni multitudes. Tampoco somos tan ingenuos como para repartir aquí recetas ingeniosas que vayan a curar de un plumazo el cáncer de la despoblación. Somos de colaborar y buscar soluciones ante los conflictos, por la vía del diálogo; y si en algo pueden servir nuestras empresas, aquí están. Humildemente, creemos que nuestros autobuses y camiones pueden ayudar bastante a paliar el problema.

Sin buenos servicios ni expectativas, es lógico que los jóvenes huyan. Y si las Administraciones Públicas no pueden prestar ni mantener muchos servicios necesarios en muchos pueblos, por motivos obvios, queda la alternativa de fomentar el transporte colectivo para que los vecinos que resisten en la Segovia profunda puedan disponer de buenas comunicaciones con la capital y con otros núcleos de referencia, y así tener mejor acceso a la educación, la sanidad, la cultura, la administración, el consumo o el ocio.

Recordamos que el transporte es en la actualidad uno de los servicios que más demandan los vecinos de esa Segovia vaciada. Tienen derecho a la equidad y a la movilidad. Nosotros, los transportistas de personas y mercancías, estamos disponibles, acorde con nuestra noble condición de servicio público.


(*) Presidente de ASETRA.