José María Martín Sánchez – ¿Sabremos alguna vez lo que la política quiere hacer de España?

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Hay cosas, casos y cuestiones que me gustan más que otros. Si bien, lo peor lo encuentro cuando se buscan y rebuscan las palabras para edulcorar, satisfacer al otro o quedarse a medias tintas (1). Puede que quien leyere recuerde –dependiendo de su edad-, aquel año 1931 en el que llegado el mes de abril, tras las elecciones, comenzó sus andares la II República en España.

Había transcurrido unos meses de aquello. Todo estaba en embrión y con los muebles sin fijar ubicación. Había, por ello, quien defendía la parcela que le había tocado como entendía que debía hacerlo. Tanto es así, que y por enlazar la situación actual –imagen y semejanza de aquellos primeros pasos-, recojo y transcribo parte del editorial que el día 1 de octubre del citado año publicó el diario “Segovia Republicana”, del que era redactor jefe Alfredo Marquerie. Sugiero leer despacio y trasladar después en el pensamiento a lo que sobre el tema se “mastica” hoy.

Titular: “España una y múltiple”:

“La república Española constituye un estado integral que hace posible la autonomía de municipios y regiones. No es, pues, una república federal ni con tendencia federable, sino una república unitaria. Pero con tendencia autonomista. Con esta fórmula se ha querido evitar que la geografía española se dislocase en pequeños estados con plenas soberanías, y hubiese, por lo tanto, entre ellos, una pugna de poderes. Pero autonomía amplia de municipios y regiones sí, porque la vida española la ha de llevar y superarse a base de una libertad de acción que han de tener las regiones de nuestra península. Este es, precisamente, uno de los crueles virajes que la república ha de dar a la política española…”

Resultado –salvo prueba en contrario-, que transcurridos 88 años de aquellas fechas por las calles de esta España mía, esta España nuestra, la política vigente no sabe cómo definir lo que es o lo que se quiere que sea España:

-¿Es nación de naciones o una plurinacionalidad? ¡Tócate!

-¿Es, será, por desventura, una nación de pueblos vacíos, despojados de población y recursos? ¡Seguro!

-¿Se divide y compone de diecisiete reinos de taifas en pugna de más poder, del que divide, no del que une? Que va a ser que sí.

-¿Se está buscando socavar el camino de la actual monarquía parlamentaria? ¡Quedan dudas!

-¿Será España “mañana” una república “unitaria”? ¡Y eso que eh…!

En España existen 8.116 municipios repartidos por las cincuenta provincias Ceuta y Melilla. De los referidos, 398 tienen más de 20.000 habitantes, representando el 70% de la población aproximadamente. Lo demás es terreno “baldío”.

-¿Han considerado alguna vez los políticos que a los españoles/españolas de la España que se queda vacía les importan “na de na” sus debates de chascarrillo? (4)

– ¿Qué duración, en tiempo, se prevé que se mantenga la unidad territorial?

-¿Caminamos hacia una federación de las comunidades autónomas para crear un Estado dentro de otro Estado?

No sé si aclararé algo sobre el tema, mas, y por si positivo fuere para entender, aquí lo dejo. Se trata de una sentencia del Constitucional, la 31/2010, publicada el 28 de junio. Es obvio que no voy a insertar aquí el “puñao” de folios. Me limito a resumir el párrafo sobre el concepto de nación: «El término nación es extraordinariamente proteico (1) en razón de muy distintos contextos en los que acostumbra a desenvolverse […]. De la nación puede, en efecto, hablarse como una realidad cultural, histórica, lingüística, sociológica y hasta religiosa. Pero la nación que aquí importa es exclusivamente la nación en sentido jurídico constitucional. Y en este específico sentido la Constitución no conoce otra que la nación española […]».

Claro, muy claro. El “mejor” presidente de gobierno, que nunca debió tener España, J.L.R. Zapatero, sentenció: “la Nación es un concepto discutido y discutible”. A él y a sus seguidores les pareció una idea genial, hasta bonita, y ahí continúan, bailando los términos a ver si encajan en un debate político eterno.

¿Los ciudadanos? No les queda otra que, perplejos, seguir mirando a Miranda.

¿No hay nada mejor que nos pueda ofrecer la política?

¿Su capacidad – de los políticos-, no llega más lejos que a debatir sobre ambigüedades?

(En el recorrido del texto he citado en nueve ocasiones el nombre de España. Justificación, por si falta hiciere a los otros: es mi nación, es el Estado/país donde nací, es donde vivo, donde trabajo, donde estudio, donde me divierto, donde intento ayudar sin soliviantar, … ¿he de pedir perdón por ello?)

Hay que joderse (4).

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(1) “Hechos, dichos o juicios vagos y nada resueltos, que revelan precaución o recelo”.

(2) “Que cambia de formas o de ideas”,

(3) “Anécdota ligera y picante, cuentecillo agudo o frase de sentido equívoco o gracioso”.
(Definiciones de la RAE)

(4) Se dice coloquialmente para expresar una mezcla de fastidio, incredulidad, contrariedad y resignación ante una situación que suele escapar al control del hablante.