José María Martín Sánchez – La Casa Vieja de Moneda

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Segovia ha tenido a lo largo de siglos cuatro fábricas de moneda. A saber:

-Entre los años 30 y 20 a.C. se acuñó moneda de bronce, que llevaba la inscripción “Segovia”.

-La segunda en la Edad Media desde el reinado de Alfonso VII (1136), hasta Enrique IV y los RR.CC. Dejó de funcionar en tiempos de Fernando III (1217-1252)

-Más cercana en fecha es la “Vieja Casa de la Moneda”, que se describe a continuación.

-Finalmente llegamos al Real Ingenio, Felipe II, que extendió su permanencia hasta 1869.

La Casa Vieja de Moneda, de cuya fundación en la capital han transcurrido 565 años y desde su cierre 339 (¿?), también contados en años, se situaba en una parcela de amplias dimensiones. Comenzaba su espacio en la Casa de Segovia o de Las Cadenas (situada junto al arco de San Juan) y tenía su puerta principal en el Corralillo de San Sebastián.

La referida puerta se encontraba en el tramo final de la escalinata de acceso al Postigo del Consuelo. Hoy los segovianos conocemos el lugar como Plaza de Avendaño. Del pasado de la fábrica no quedan ni los rescoldos.

Si se intenta recorrer el camino hacia atrás en el paso del tiempo, nos encontramos que Enrique IV, a través de Real Privilegio, mandó construir la fábrica. Esta fue inaugurada el primero de mayo de 1455. El mismo año en el que el Rey mandó edificar en la finca del Campillo su Palacio de recreo. Llegado a 1497, ya en el trono los RR.CC., estos autorizan la continuidad de la CECA.

La moneda que de la fábrica salía se acuñó a martillo (1), como se hacía en la época, y se continuó a lo largo de 226 años, trabajando con monedas de vellón, cobre, plata y oro. En las primeras monedas, distribuidas por todo el mundo, aparecía un pequeño acueducto. En la serie de plata, cuya acuñación debió producirse en 1470, aparecía la inscripción: “Enricvs Quarts Rex 1455-1471”.

La última moneda fabricada en la Vieja tiene fecha de 1681. Si bien fue oficialmente cerrada en 1730. Lo que viene a demostrar que a lo largo de cerca de un siglo las dos fábricas de Segovia, fabricaron moneda al unísono. Una a martillo y la otra conocida como el Ingenio. La que se construyó bajo el mandato de Felipe II, con las nuevas técnicas –maquinaria-, llegadas de centro Europa. Siendo totalmente distintas en independientes ambas.

Sepa el personal que leyere que era propietario del lugar donde se construyó la Casa Vieja, el señor Conde de Chinchón (Fernando de Cabrera y Bobadilla), mayordomo mayor de Enrique IV y alcaide del Alcázar –entre otros muchos cargos. Fue también tesorero de la fábrica (2).

Sobre el personaje escribe Carlos de Lecea (3): “Al tesorero (el señor Conde) le correspondía por derechos suyos, tres maravedís de plata por cada marco (4) de esta especie que se labrara, de los que había que dar un solo al teniente (…) Sin tener obligación de responder por las mermas y costes de lo labrado (…) Según las ordenanzas de Medina del Campo (5), la ganancia del señor Conde arrojaba la cantidad de 474.580 maravedís”.

El primer tesorero de la fábrica fue el “repostero de oro” del rey, el burgalés Juan de Murillo. Le siguió en el puesto Pedro Machuca de la Plata, que por ser alcaide de la Puerta de San Juan le “correspondía” ejercer tal cargo. También era propietario de la Casa de las Cadenas en esa época.

¡Que chanchullos había, al igual que hoy, entre los que mandaban!

Para poner en marcha el “ingenio” se contrataron 250 trabajadores, de los que 150 eran obreros y 100 monederos. Según se cuenta en la historia de la “Vieja”, el Rey había ordenado que los trabajadores que se contrataran no fuera ninguno de Segovia. Y así fue. La mano de obra llegó de otras provincias (6). Estos trabajadores disfrutaban de exención tributaria y bienes libres.

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(1) La fabricación a “martillo” consistía en dos cuños, uno fijo, (pilón) y otro móvil, (troquel), entre los que se colocaba para su acuñación la pieza metálica.
(2) “La Minería, Metalúrgica y…” Vol. 102 nº 1, Univ. Salamanca.
(3) “Estudio histórico acerca de la Fabricación de moneda en Segovia” Pag. 28, año 1892.
(4) Un marco de plata equivalía a 96 maravedís de ese mismo metal.
(5) Pragmática de 13 de junio de 1497.
(6) Boletín de la R.A. de la Historia. Tomo CXCIX, año 2002.