José María Martín – Cada un@ es como es

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“El deporte no entiende de género, entiende de sacrificio, coraje y corazón”.
Lo que precede, lo leí en alguna parte, me quedé con el ‘cantar’ y he considerado oportuno situarlo en cabecera de columna.

No hace muchos días, justamente la pasada semana cuando la Selección Española de fútbol femenino disputaba su primer encuentro del mundial que se desarrolla en Francia, escuché un comentario que me puso en el camino de pensar:

– “El fútbol no es para que lo practique la mujer -comentó una persona a mi lado-, es aburrido, carece de fuerza y no tiene ninguna comparación con el que juegan los hombres”.

Me quedé con la ‘onda’ y expreso mi opinión. En primer lugar considero que aquí podría poner en valor el término ‘comparar’ para preguntarme seguidamente, comparar ¿por qué? El hombre- me digo-, está capacitado genéticamente de una forma y la mujer de otra. Mas entiendo que en orden al esfuerzo, trabajo y sacrificio, lo practique quien lo practique, debería ser valorado y reconocido de la misma forma. Sin más.

Las primeras mujeres que se lanzaron a la práctica del fútbol- y de ello no hace tanto tiempo-, han tenido que luchar por conseguir abrir brecha en un sendero construido por y para hombres. Seguro de toda seguridad que el fútbol que ahora practican las mujeres es muchísimo mejor que cuando iniciaron el camino. Y, en todo caso, es y será su forma de jugar. ¿Comparar? No entiendo el porqué.

Serrat cantó que “cada quien es cada cual, y sube las escaleras como quiere”. Y Miguel de Cervantes (El Quijote II 23), dejó escrito que “las comparaciones son siempre odiosas” ¿Nos lo grabamos?

Entiendo, pues, que no conviene comparar personas o cosas entre sí, para evitar que alguna se sienta menospreciada, sabiendo que cada cual tiene sus propios valores. No es comparando -que no deja de ser una forma de discriminar-, como se darán pasos definitivos. Para solucionar el conflicto -dígase como se quiera- hay que ir más allá del discurso nosotros-vosotras.