José María Martín – Aconteceres

Para la gran mayoría de los que trabajan en los medios de comunicación tiene que haber sido un suplicio el acudir cada día al ‘tajo’ para rellenar páginas de prensa, televisión, radio… sin que información hubiere. Dejando aparte la que el monotema ofrecía. Y si hay que salir cada día, y hay que salir, ‘ca’ cual se las apaña como puede.

Se han superado, se están superando, pues aún quedan escalones por subir. Más, y por lo que personalmente me tocó vivir cuando ‘in illo témpore’ pasaba por esos momentos de agobio, cuando al final de la jornada, que había sido tan densa, tan escasa de noticias, tan… y el espacio de los dos últimos párrafos de la blanca columna eran algo parecido a un ‘everest’, llegaba a tus oídos la frase mítica dicha en muy alta voz: “¡El cierre, que perdemos el cierre! ¡Hay que acabar!”.

Ya, ya sé que en todos los trabajos se dan esas situaciones y que trabajar rodeado de presión lleva a que las cosas no salgan bien. Y que el día siguiente como sucede, por ejemplo, en periodismo, aquellos dos párrafos que faltaban para vestir de negro la última columna del espacio que te habían asignado, que más/menos con un mínimo de tiempo no presionante habrían servido para culminar la faena con bien, al día siguiente a ‘primerita’ hora te entra la llamada del lector ‘amigo’: “Oye, tío ¿no habrías tomado una vaso de agua con gas de más cuando escribiste el final de la información de la página 32? ¿La has visto?”.

Y tú, que tan satisfecho habías acabado el día dando la página cuando le faltaban al cierre dos segundos, con legaña ‘pega’ al ojo, contestas preguntando: “No te habrás confundido de hoja, y puede que estés mirando el periódico de otro día?”. Y tú ‘amigo’ –machacón el tío-, te amenaza con leer el párrafo en cuestión, y a ti no te queda otra que decirle: “No, ahora no estoy para pensar. Si eso, luego leo y te llamo”.

Razón no le faltaba a Rafael Guerra ‘El Gallo’: “Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible”.