José Luis Cuenca Aladro – Riaza está “on fire”

Como ya sabrán ustedes de sobradamente, queridos amigos de El Adelantado, las localidades segovianas de Coca y Riaza han sido incluidas entre los 75 pueblos de España que optan a ser proclamados, en su momento, “Pueblo Mágico-2019” por el Instituto de Desarrollo Social y Estudios Sociales (entidad sin ánimo de lucro de ámbito nacional). Por otra parte, la Asociación de Municipios Sierra de Ayllón (Riaza, Santo Tomé del Puerto, Castillejo de Mesleón, Cerezo de Abajo, Cerezo de Arriba, Riofrío de Riaza, Ribota, Corral de Ayllón, Fresno de Cantespino y Ayllón) ha dado a conocer su logotipo definitivo que servirá de imagen corporativa a la institución recientemente creada para cuantas acciones desarrolle en el futuro en todos cuantos sectores estratégicos se consideren oportunos. A más a más, como dicen en nuestra querida Cataluña, la Diputación Provincial de Segovia, que preside Paco Vázquez, entregó el pasado sábado sus galardones anuales a diferentes personalidades y entidades de la provincia durante el transcurso de un acto de gala celebrado en los salones de la Academia de Artillería segoviana: el “Premio Deportes” recayó en la estación de esquí de La Pinilla, que precisamente ahora, cumple sus primeros cincuenta años de vida. La mejor estación invernal (también estival por su excelente diversificación deportiva) de nuestro sistema central, La Pinilla, que es una obra de autor de su creador: don José Pirinoli, un emprendedor visionario, y mejor persona, que se “inventó” en la década de los sesenta lo que parecía imposible.

El caso es que como verán, y como titulo mi artículo de hoy, la villa alpina de Riaza está “en llamas”, “on fire” como gusta decir a los más modernos. Riaza va como una bala… vuela como ese Ferrari FS90 de Fórmula Uno pilotado por el monegasco Charles Lecrerc o ese McLaren de nuestro compatriota Carlos Sainz que se han confirmado como los bólidos más rápidos de la parrilla en los tets de pretemporada celebrados en el circuito español de Montmeló el jueves y viernes pasado.

Riaza es toda ella, sin duda, pura magia… como así lo ha constatado el IDL; pero también es misteriosa y sensual. Enamora a quien se acerca a ella desde el primer instante. El paisaje riazano tiene un encanto absolutamente mágico. Riaza se encuentra situada en el centro neurálgico de un entorno tan natural como espectacular e idílico de brutal y singular belleza. Su enclave privilegiado al pie de la sierra de Hontanares, donde la montaña se hace llanura; su armoniosa y bien conservada arquitectura popular castellana; su delicioso clima serrano; la pureza del aire (aquí no hay emisiones contaminantes que valgan) que respiramos, hacen de nuestra villa piamontesa la “octava maravilla del mundo”. El pueblo más sano y saludable.

Las montañas de frondosa vegetación que rodean el “piedemonte” riazano por su latitud nordeste es una constante que va, desde el alto de Somosierra hasta Grado del Pico, pasando por la cumbre de La Cebollera, el Pico del Lobo, puerto de La Quesera, La Buitrera, Peña de la Silla… hasta nuestra Sierra de Hontanares en su vertiente norte que se desgaja del cordal divisorio en el cerro de la Peñota, para seguir hacia el norte por el Collado de Zopegado, Zopegado, Calamorro, Merino, Mediero, Bajero y Peñasllanas, donde encontramos un mirador desde donde algunos, algo exagerados, dicen haber alcanzado con su vista la silueta de la catedral gótica de Burgos y el mismísimo mar Cantábrico … No será para tanto, digo yo. Lo cierto es que los robledales puros, a veces mezclados con brezos, jaras, estepas, gayubas, majuelos, narcisos, arándanos, y las choperas, pinares y encinares, imprimen un carácter diferenciador a nuestra flora autóctona. Ahora llega el mes de mayo, y con ella la explosión de nuestros hayedos en su época de floración distinguiéndose claramente entre los robles que les rodean y que aún no han comenzado a verdear. El Hayedo de la Pedrosa en las estribaciones del Puerto de La Quesera de Riofrío de Riaza, el pueblo “más alto” de Segovia, está considerado como uno de los más importantes de toda Europa. Se trata, pues, de la magia y misterio de una masa forestal compuesta de hayas en un espacio meridional imponente y único.

Magia, misterio y… fantasía en el nordeste de los “alpes” segovianos, en Riaza. Recuerdo que siendo muy niño mis padres me llevaron al cine para ver una película que me dejó un grato recuerdo por el impacto de su extraordinario relato y la contemplación de sus imágenes. Algunos de ustedes seguro que la habrán visto alguna vez. Se tiulaba “Brigadoon” y el director de la misma era el mítico Vincente Minnelli. Los actores principales Gene Kelly, Van Johnson y la guapísima Cyd Charisse… casi nada al aparato. Dos amigos realizan un viaje por Escocia, se pierden en medio del bosque y, de pronto, tras un trasiego incesante de nubes, aparece ante sus ojos un pueblo que se hace visible 1 día cada 100 años. Un pueblo bellísimo lleno de vida y felicidad rodeado de montañas y enormes praderas verdes. La impresionante belleza de las imágenes en aquella pantalla de la sala cinematográfica rodadas en CinemaScope y Agfacolor del paisaje escocés quedaron en mi reina para siempre… Tanto fue así, que cada vez que viajábamos la familia de Madrid a Riaza por la vieja nacional I, dejando atrás la capital de España, mi padre, tan pronto avistábamos la chorrera natural donde nace el río Duratón bajando del alto de Somosierra, se volvía hacia mi (tendría yo 6 o 7 añitos de edad) y me decía: “Mira a tu derecha hijo, La Cebollera… ya falta menos para llegar a Riaza… a Brigadoon, como tú dices”, y todos sonreíamos felices e inocentemente cómplices de sus palabras. Yo vi siempre grandes similitudes entre aquella maravilla virtual de la naturaleza escocesa que había contemplado en el film de Minnelli y la realidad paisajística del entorno de nuestra villa segoviana que yo empezaba a descubrir por entonces en pleno uso de razón.

Son muchos los enclaves míticos, por históricos, de nuestra villa “piamontesa”… su Plaza Mayor porticada con su ruedo donde se han celebrado y celebran los festejos taurinos más importantes de nuestra provincia y los encierros tradicionales tan reconocidos por todo el mundillo taurino; el magnífico edificio consistorial; la iglesia parroquial (renacentista) de Nuestra Señora del Manto y las de San Juan y San Roque; el monumental parque municipal de ocio infantil del Rasero; la enorme pradera y fuentes que rodean la ermita de la Virgen de Hontanares; la estación de esquí de La Pinilla; el antiguo lavadero (La Nevera); el hayedo de La Pedrosa; el embalse de Riofrío; el río y hoces del Riaza; los pueblos negros, rojos y amarillos de nuestro municipio… nuestros abundantísimos manantiales de agua cristalina (la Romerosa, los Cochineros, Prao Cerrao, la Angostura); nuestra fauna silvestre: corzos (majestuosos los ejemplares de las alturas, más terciados los de nuestras dehesas), jabalíes, zorros…, ¡nuestra incomparable perdiz roja silvestre! Hay muchos más lugares y rincones de referencia exclusiva que sería muy prolijo ennumerar.

En Riaza todo es verdad: lo que les he relatado y todo lo demás (sus pobladores, su gastronomía, sus comercios, sus instituciones). El riazano o “caballote”, es el mejor anfitrión de su “patria-chica”. Es hospitalario, desprendido y solidario. Muy cercano. Busca y encuentra la felicidad a través de una convivencia armoniosa, participativa y tolerante. En Riaza, por añadidura, todo es belleza: sus amaneceres con el astro sol asomando por encima de la fuente de las Tres Gotas; sus noches de luna entera con su cielo azul abovedado que en noches estrelladas, llenas de misterio y encanto indescriptible, iluminan por completo nuestra villa señorial… El Señorío de Riaza.

Riaza es tal cual, amigos. “¿Pero qué tiene Riaza que siempre estás hablándome de ella?” Me decía incrédulo, hace poco, un buen amigo desconocedor de su existencia… Hace un par de semanas se acercó por aquí a visitarme. Le atendí como ordenan y mandan los cánones riazanos, y al despedirnos me comentó: “Gracias. Qué razón tenías. Me voy impresionado. Volveré pronto”. Le cité para la próxima edición del “Huercasa Country Festival”. Se va a enterar del todo.