José Luis Cuenca Aladro – Madridistas por Riaza

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El pasado viernes 28 de junio tuvo lugar la tradicional cena anual de la Peña Madridista de Riaza. Más de un centenar de socios se reunieron en los salones del Hotel Plaza de la localidad alpina para, en perfecta armonía y camaradería como lo llevan haciendo desde 1991, brindar por los éxitos del Real Madrid, que si bien en la presente temporada no han sido muchos (una Liga ACB espectacular), sí lo es la trayectoria inigualable de triunfos cosechados a lo largo de nuestros casi 117 años de historia deportiva.

La verdad es que el Real Madrid ya lo ha ganado todo, y muchas veces, y su palmarés no lo va a conseguir igualar nunca cualquiera que pueda ser su rival y competidor potencial durante los próximos años. Ahora sin embargo lo más importante que tenemos que hacer los socios madridistas es cuidar del legado que nos dejaron nuestros mayores, principalmente en lo que se refiere a la imagen del Club, que es nuestro mejor tesoro. A ésa imagen debemos supeditar todas nuestras actuaciones, dentro de las canchas deportivas y, también, fuera de ellas. Es lo que lleva haciendo muchos años la Peña Madridista de Riaza, modesta y muy grande a la vez, con su “eterno” y entusiasta presidente Goyo a la cabeza, más José María, Diego, Valentín, Agustín, y tantos otros. Todo un ejemplo de “peña” respetabilísima, y es que el Real Madrid es el mejor equipo de fútbol de la historia del balompié y, como tal, (lo mismo que nuestra Peña, insisto), ha de ser la referencia de todos y para todos.

En el Real Madrid parece como si existiera siempre una fiebre ganadora; se instaló desde los primeros momentos de su andadura, como un principio de los decálogos necesarios para lanzarse a lo desconocido. Han sido muchas batallas, muchos campos, muchos viajes y mucho sentido de la organización. En la memoria de los aficionados que se han ido añadiendo como racimos, a lo largo de tantos años, muchos despejes, balones bombeados, regates y jugadas trenzadas, especies de relámpagos que acababan iluminando el gol entre camisetas blancas que han llenado de abrazos y han hecho cada vez más grande el escudo del Real Madrid.

¿Y cuál es el secreto, la fórmula universal, que ha hecho del Real Madrid el mejor Club del mundo? No lo duden: Alfredo di Stéfano. A él y a Santiago Bernabéu les debemos todo. Entregarle en su momento a Di Stéfano la máxima representación (presidente de honor) en 2001 no solo sirvió para recuperar todos los valores del madridismo, sino que indica la importancia del patrimonio.

Más importante que los campeonatos, títulos y copas que se exhiben en nuestras salas de trofeos es la categoría y el peso del patrimonio humano. Y Di Stefano fue, y es, el símbolo de todo eso… porque Alfredo fue un profesional del balón sin comparación posible que predicó siempre con el ejemplo: ser figura y servir de obrero. Remate de filigrana y pelea en todos los palmos de la cancha. Siempre “haciendo equipo”. El vestuario es sagrado. La titularidad se gana en los entrenamientos, con trabajo y sin protestar al entrenador. El aficionado madridista merece el máximo respeto, y los niños, aún más si cabe. Eso es dejar una herencia de valores imprescindibles para un equipo que siempre está obligado a superarse. Y todo ello lo logró Di Stéfano, quien, por cierto, inauguró nuestra Peña Madridista en Riaza en el invierno de 1991 en compañía del por entonces directivo Javier Gil de Biezma.

En la conmemoración de nuestro XXVII Aniversario, otro excelente profesional y gran persona, Antonio Ruiz (que tuvo el honor de jugar en el equipo de Alfredo algunas temporadas), fue (por quinta vez) nuestro invitado de honor. Excelente jugador y magnífico técnico durante años, es actualmente el alma mater de nuestra cantera como antes lo fueron Malbo, Molowny, Miguel Ángel, Paco Cariñena o el mismísimo Del Bosque. Antonio no se separa del Castilla y del Juvenil A desde hace muchas temporadas y es la voz más autorizada y respetada en Valdebebas. Otro patrimonio de nuestro Club. Disfrutó con los peñistas riazanos y de la excelente cena ofrecida por José Luis y Angelines (¡vaya merluza fresca del Cantábrico!) en los amplios salones de su restaurante del hotel Plaza, a la que no faltó nuestro paisano “Manu” en representación de la Gimnástica Segoviana, y jugadores destacados del Sporting Riazano como Sergio y Héctor (mejores futbolistas que jugadores de mus). Por imponderables de última hora, se disculpó, cuando ya estaba comprometido, Pedja Mijatovic, el “Héroe de La Séptima”, 20 de mayo 1998, en el Ámsterdam Arena (medio Riaza estuvo allí) con aquel golazo en el que tras driblar al meta Juventino Peruzzi lanzó, con su pierna izquierda, el balón a media altura al fondo de las mallas. No obstante, el montenegrino se ha ofrecido para cualquier evento posterior o futuro. Igualmente, a “Toñin el Torero”, muy querido en nuestra peña, le fue imposible acompañarnos en esta ocasión. En definitiva, la jornada fue redonda, un éxito total. Un baño de madridismo “real” a los pies de nuestra incomparable Sierra de Hontanares. ¡Hala Madrid y nada más!

Y acabo, si me lo permiten, con un toque de ironía que espero entiendan algunos, que esto solamente es fútbol como dicen en “90 minuti”. Verán… en Riaza los madridistas siempre hemos cuidado las formas, tanto en las alegrías (las más) como en las decepciones (las menos), y no nos duelen prendas cuando tendemos la mano a los seguidores de nuestro eterno rival colchonero, el Atlético, cuando han hecho méritos para ello. Es lo que acabamos de hacer con atléticos reconocidos como pueden ser “Santi” el del “Jabalí”, Perico el hermano de Roberto y Mario, Nacho y Mariano de “La Taurina”, Carlos, Santiago, Antonio “O” y Felipe del “Mus de La Fonda”… y es que su temporada recién terminada ha sido magnífica (jajaja). No olvidemos que tuvieron a su alcance la “orejona” (el trofeo de la Champions) durante un par de horas, y por primera vez en toda su historia, en el Wanda Metropolitano durante la disputa de la final de Champions entre el Liverpool y el Tottenham. ¡Ahí es ná! Algo es algo. Así que… felicidades, que no pasa nada. ¡Aúpa Atleti!