José de Mesa – ¡Antes de lanzarse a la aventura sepa lo que le cuesta!

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Conviven en el foro público una verdad y una mentira muy asentada (tan asentada que reposa en el fondo de nuestra mente como el recuerdo de los veranos adolescentes). La mentira, como cualquier mentira, empieza ya a desvanecerse, y la verdad como cualquier verdad, empieza ya a iluminarnos.

Se decía antes, y resuena aún, que vamos hacia un crecimiento demográfico alarmante y que vamos a necesitar buscar remedios urgentes, como aniquilar a cierta parte de la población o buscar refugio en el planeta Marte. Pues bien, lo primero se lleva haciendo ya desde hace años. Según datos ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se realizan 26 millones de abortos legales a nivel mundial y 20 millones más son realizados clandestinamente.

Lo que resulta muy interesante es analizar las tendencias reproductivas actuales. Los europeos, que llevamos años con una tasa inferior al 2, disminuimos de manera neta nuestra población. De hecho, en España, el descenso neto de la población tiene lugar incluso teniendo en cuenta las tasas de los inmigrantes.

En China desde que han eliminado la limitación legal del hijo único, la tasa de natalidad no ha crecido. Simplemente los chinos no quieren tener mas que un niño. Somos así. Las tasas de crecimiento en Asia y sobre todo en África siguen siendo positivas, pero estas tasas decrecen a mucha velocidad, y además, desde Europa y América exportamos una cultura antinatalista atada a nuestras ayudas al desarrollo.

No queremos aquí mostrar cómo la tierra puede albergar una población muchísimo mayor que la actual, simplemente disminuyendo un poco el consumo per cápita. Quisiéramos reflexionar más bien en el porqué de la baja natalidad.

Durante siglos los hijos se han recibido como un don, un regalo, hoy los hijos son una amenaza. Hacemos oídos sordos a la llamada natural a la maternidad y a la paternidad con argumentos como el de mi amiga:

-No puedo tener otro hijo porque no tengo, … (dice mientras se frota repetidamente el dedo pulgar con el índice, a la vez que aprieta los labios en mueca de resignación y falsa tristeza),… me falta guita!.

Me falta guita (aquí habría que insertar un Emoji de esos que muestran sorpresa, pero no sé cómo se hace).

Antes de lanzarse a la aventura sepa lo que le cuesta!. El gasto anual de criar a un niño, incluyendo estudios en centro concertado, viaje de fin de curso, el Mc Donalds, el iPhone 8 y otra larga lista de cosas indispensables es el equivalente a 15 días de vacaciones. Con el salario de mi amiga, sin contar el de su marido, se crían tropecientos niños.

Y la verdad es que cuando una especie animal deja de reproducirse o la humana de procrear, simplemente se extingue.

Y sin embargo “God is in control”.