Javier Gomez Darmendrail – Nacionalismo separatista

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Hace cinco años escribí en este mismo periódico que el artículo 2 de la Constitución Española habla de la indisoluble unidad de la Nación española y que por tanto, los diputados que han jurado la Constitución y al mismo tiempo propugnan la separación de una parte de España, son unos perjuros. También me preguntaba si en algún momento deberíamos plantearnos una fórmula que impida esta situación tan surrealista y desestabilizadora, porque en el parlamento español se defienden los intereses nacionales y no caben quienes pretenden destruir España, el mismo país que generosamente les da la oportunidad de ostentar su representación en las instituciones más relevantes.

Pues bien, después de los acontecimientos que estamos viviendo estos días, pienso que la solución, -en defensa propia, es decir, en defensa de la sociedad española-, es la disolución de los partidos que no respeten la Constitución y la ley. No se puede mirar hacia otro lado ante unos delincuentes que quieren dar un golpe de estado.

La mejor manera de oponerse a la tiranía de los nacionalistas es preservar, mantener y potenciar el sistema democrático porque cualquier sistema que anule las libertades ciudadanas, camina sin remedio hacia el despotismo más peligroso y letal.

El nacionalismo ha querido pasar por encima de la democracia con la falacia del derecho a decidir imponiendo la independencia, manipulando la historia, provocando el odio hacia los que no piensan como ellos, dividiendo y arrinconando a los catalanes que se sienten españoles, y vilipendiando a España.

Creo que ha llegado el momento de defendernos porque ya han enfrentado a unos catalanes con otros y ahora pretenden que los españoles odien a Cataluña, lo que no debemos permitir porque hay muchos más catalanes que se sienten españoles y están sufriendo el acoso y la intimidación permanente de estos déspotas.

Me cuesta comprender cómo no han sido neutralizados ya el Sr. Torra y todos aquellos que están provocando una revuelta contra España y además manifiestan con total impunidad que lo volverán a repetir (actitud claramente contraria a la convivencia pacífica), por lo que no habría que dudar en aplicar el Código Penal. Porque ante un golpe de estado, o gana el golpe o gana el estado. Yo sólo espero que los responsables de esta vergüenza paguen algún día por ello.

Decía Albert Einstein que “El nacionalismo es una enfermedad infantil. El sarampión de la humanidad”. Pues cuidado con las enfermedades contagiosas.