Javier de Andrés – Otros tiempos

Bucear en la hemeroteca es apasionante a poco que disfrutemos con la manera de entender el deporte de nuestros antepasados. El proceso, que puede ser algo árido, te permite muchas veces encontrar detalles de nuestro pasado que merecen ser recordados, y más si están aderezados con formas de entender el periodismo menos viciadas por las prisas que las actuales.

En 1945 llevar el dinero suficiente a casa como para comprar comida podía eclipsar la mayor parte de las frivolidades atléticas, pero eso no quita que no hubiera escarceos deportivos entre los adolescentes auspiciados por la gobernación. El 6 de junio de 1945, los equipos de fútbol del Club Deportivo La Fuencisla, vinculado con los Hermanos Maristas, y la Cultural Segoviana representando a los Padres Misioneros, miden sus fuerzas en el III Campeonato provincial del Frente de Juventudes. Bajo la estricta mirada del colegiado Rodoreda, ambos conjuntos despliegan su fútbol en un encuentro en el que al CD La Fuencisla le vale el empate para hacerse con el Torneo.

Los representantes de Los Maristas, algo más jóvenes según los cronistas, llevan la voz cantante del choque con Ferradal, al que todos llaman Bolita, como exponente. El empate final (0-0) sirve al CD La Fuencisla, y Miche; Arango, Isasi, Adrados; Severino, Bolita; Postigo, Aurelio, Jesús, Goyo y Velasco son llevados en volandas por los espectadores hasta los vestuarios del campo de Chamberí junto a su entrenador, el Sr. García, futbolista en activo y «ex aviacionista».

La crónica del diario Gol de Madrid del 7 de junio es en sí misma, un ejercicio lingüístico singular con expresiones como: «Razón teníamos en justipreciar el valor ponderativo del equipo de La Fuencisla…» que significaba al cronista como alguien lo suficientemente leído como para expresarse de esa manera solo apta para eruditos, aunque posteriormente incluyera: «¡¡Alirón, alirón…La Fuencisla es campeón!!», como para bajar más al terreno del forofo. Eran, sin duda, otros tiempos.