J. A. Folgado Pascual – Consecuencias del Brexit duro (II): Para España

España es dentro de la UE uno de los países con mayor interrelación con el Reino Unido, por lo que el Brexit duro le afectaría especialmente. Según el estudio de Goldman Sachs, el Brexit caótico provocará una recesión moderada en España, con un descenso del 1% en su PIB. Hay que tener en cuenta que el PIB del Reino Unido es aproximadamente el doble que el de España.

En marzo de este año el Banco de España publicó un informe sobre el impacto de la salida de UK de la UE en la economía española, que estimaba en el escenario de Brexit duro el impacto en 0,82 puntos menos de crecimiento del PIB en los próximos cinco años, lo que supone unos 10.000 millones de euros menos. En torno al 70% de este impacto procedería del retraimiento del comercio entre España y el Reino Unido y el resto debido a los efectos del Brexit sobre los demás socios comunitarios, que a su vez influirá en el comercio exterior español. Las exportaciones serán las principales damnificadas (2,65 puntos), pero también las importaciones y la inversión, que perderían en torno a 1,8 y 1,2 puntos, lo que tendrá una inequívoca repercusión sobre el empleo en nuestro país. Como ya se ha indicado, según las estimaciones realizadas por la Universidad de Leuven, España perdería 70.000 empleos en el caso de Brexit duro.

Conviene recordar que el Reino Unido es nuestro quinto destino de exportación de bienes (19.000 millones de euros), el primer emisor de turistas a nuestro país (19 millones de visitantes) y el segundo en inversión española en el mundo, con un stock de capital que supera los 80.000 millones de euros, mientras que el Reino Unido tiene un stock de inversiones en nuestro país en torno a los 60.000 millones de euros. Lógicamente, un Brexit duro dejará sin aplicación más de 700 acuerdos y tratados ahora vigentes entre UK y UE, por lo que afectará muy negativamente en el funcionamiento económico y empresarial de todos los países firmantes, obstaculizando de manera ostensible su operatividad.

Las exportaciones de bienes desde España al Reino Unido fueron en el último año de unos 19.000 millones de euros, de los cuales destaca la automoción (4,8 miles de Millones/€) que supone la cuarta parte de las mismas, seguido a cierta distancia de frutas y verduras (2,3 mM/€), de máquinas y aparatos mecánicos (1,3 mM/€), aparatos y material eléctrico (1 mM/€), aeoronaves (0,6 mM/€) y productos farmacéuticos (0,6 mM/€). Las importaciones desde UK a España suponen 11.500 millones de euros, encabezados por automoción (1,9 mM/€), máquinas y aparatos mecánicos (1,4 mM/€), productos farmacéuticos (0,9 mM/€), combustibles y aceites minerales (0,8 mM/€) y aparatos y material eléctrico (0,8 mM/€). De lo que se deduce que España tiene un superávit de 7.500 millones de euros en su comercio exterior con UK. Aparte de los aranceles a las operaciones de exportación e importación, que supondrán un encarecimiento de los productos y retraerán la demanda en ambos países, el impacto en cuanto al IVA será bastante relevante, ya que las operaciones entre el Reino Unido y España no tendrán la consideración de operaciones intracomunitarias, por lo que las importaciones de mercancías británicas a España tendrán que pagar IVA en el momento de la importación. Además los dividendos entre ambos países se someterían a una retención de 10% del importe bruto o del 15% cuando se correspondan con rentas procedentes de bienes inmuebles.

Se estima que el Brexit sin acuerdo pudiera reducir en un 15% el número de turistas británicos que visitan España, lo que supondría casi 3 millones de personas menos que el año pasado, lo que acentuaría la tendencia descendente que se viene observando en el número de visitantes extranjeros a nuestro país, con el consiguiente impacto en la balanza de pagos española.

Un colectivo que va a resultar perjudicado por la salida de UK de la UE son los británicos residentes en España (unos 300.000) en su mayoría jubilados, que perderán poder adquisitivo por el mero hecho de la devaluación de la libra, tendrán que pagarse una sanidad privada y que pedir permisos de residencia y visados, lo que reducirá paulatinamente la cifra de británicos que establezcan su domicilio en España e incluso algunos de los actuales probablemente retornarán al Reino Unido. También es importante el número de españoles residentes en UK (unos 150.000, a los que se añaden más de 9.000 en Gibraltar), fundamentalmente por razones de trabajo o estudios. Cabe suponer que lo razonable sería que se pactase bilateralmente un tratamiento recíproco.

Por otra parte, es importante reseñar que hay un número importante de empresas españolas implantadas en el Reino Unido, tales como Banco de Santander y Banco de Sabadell que tienen importantes posiciones en el Reino Unido, Ferrovial participa en diversos aeropuertos británicos, la compañía aérea, Iberia integrada en el grupo IAG que podría tener problemas de operatividad en la UE, Iberdrola que ha apostado por las renovables, Telefónica a través de O2 podría tener un impacto relevante si baja el poder adquisitivo por el Brexit, Inditex aunque lo tiene bien diversificado en el mundo, y las hoteleras NH y Meliá.

Ni que decir tiene que el impacto del Bréxit duro sobre los mercados financieros y de capitales será intenso, especialmente en lo relativo al cambio del euro, cotizaciones de bolsa de valores, flujos financieros, etc. de nuestro país, que tendrán algunas convulsiones y ajustes, especialmente los primeros meses después de producirse el Bréxit duro.

Otro aspecto que resulta muy afectado por el Brexit duro es la reivindicación de la soberanía española sobre Gibraltar, así como la posible colaboración en materia de convivencia en el paso al peñón en ambas direcciones, así como para perseguir el fraude y los negocios ilícitos. Boris Jonhson ya ha manifestado su radical oposición a cualquier cambio de estatus en el Peñón de Gibraltar, con lo cual en ese tema volveríamos a una situación muy similar a la existente antes de que España se integrase en la UE.

Para afrontar los distintos retos que supone el Brexit para nuestro país, el Gobierno aprobó un Real Decreto 5/2019, de 1 de marzo, que aprueba nuevas medidas de contingencia para minimizar un Brexit duro. Se trata de unas medidas de carácter temporal para facilitar la transición a los ciudadanos y actividades económicas, que tendrán una duración de dos meses, salvo que se compruebe que las autoridades británicas no otorgan un tratamiento recíproco en dichas materias a las personas físicas o jurídicas de nacionalidad española. Concretamente, se abordan normas sobre residencia, trabajadores transfronterizos, acceso y ejercicio de profesiones, trabajadores desplazados, seguridad social, asistencia sanitaria y acceso a la universidad, así como regulación sobre servicios financieros, régimen de aduanas, contratación pública, permisos de conducir, material de defensa, armas y explosivos, transporte y servicios aeroportuarios. Dado que lo más probable es que se produzca el Bréxit duro, existe una cierta incertidumbre acerca del grado de aplicación de las medidas contenidas en el mencionado Real Decreto, por lo que habrá que irse adaptando a las situaciones reales que se produzcan.

Lo peor es que, salvo una improbable nueva prórroga, la salida abrupta de UK de la UE se produciría coincidiendo con la amenaza de la subida arancelaria anunciada por EEUU de productos que afectan significativamente a nuestro país (productos agroalimentarios), cuyo impacto sobre nuestras exportaciones está aún por determinar con exactitud, pero que será otro factor adicional para reducir el crecimiento del PIB y del empleo en nuestro país. Y todo ello en una coyuntura de clara desaceleración económica en España, como han puesto de manifiesto el FMI, la OCDE e incluso el prestigioso Servicio de Estudios del Banco de España.