Irene Montero odia a los hombres

El asesinato de Olivia debe marcar un punto de inflexión en la sociedad para que una tragedia como esta no vuelva a suceder nunca.

Es necesario realizar profundas reformas en las leyes actuales que amparan a la mujer en detrimento del hombre, así como ampliar las condenas para los verdaderos maltratadores.
La actual ley de la mal llamada violencia de género ha sido testigo de la aplicación de una norma regada de miles de millones que todos los partidos -menos VOX- han apoyado, como así sucedió el 25 de noviembre del 2021 al renovar el pacto de Estado contra la violencia de género, que está provocando y recrudeciendo el enfrentamiento entre hombres y mujeres.

Me explico. El Ministerio de Igualdad, con Irene Montero a la cabeza, odia a los hombres, de hecho, en la comisión de violencia de género de este pasado miércoles, la ministra manifestó que no todos son agresores, pero que todos los que son agresores son hombres. ¿Cómo que todos los agresores son hombres? Esta afirmación esconde lo que se conoce como misandria, que es la aversión y odio al varón.

Además, el pacto de violencia de género apoyado por todos los grupos parlamentarios, insisto, menos VOX, habla de la violencia vicaria como la expresión más cruel de la mal llamada violencia de género, que es aquella que tiene como objetivo dañar a la mujer a través de sus seres queridos y especialmente de sus hijas e hijos, es decir que el asesinato de Olivia, supuestamente a manos de su madre, no se consideraría violencia vicaria, porque el damnificado es un hombre y no una mujer.

Pero resulta que desde 2007, según datos del Registro Central de Medidas de Protección Integral contra la Violencia Doméstica y de Género, hasta mayo de 2022 un total de 26 mujeres, frente a 24 hombres, han sido condenados por sentencia firme por el asesinato de sus hijos. Entonces ¿Cómo es posible que se siga hablando de violencia vicaria solamente contra la mujer?
La ministra Montero, aunque ha condenado con la boca pequeña el asesinato de la pequeña Olivia, lo ha hecho tres días después presionada por VOX, pero no ha hecho una sola manifestación en sus redes, cuando sí lo hizo de inmediato en el caso de Beatriz, cuando el presunto asesino por violencia vicaria fue un hombre, como en 2021.

Hoy el Ministerio de Igualdad está incentivando el odio a los hombres y trasladando a la sociedad, como manifestó en su día la exalcadesa de Madrid Manuela Carmena, que la violencia esta en el ADN de la masculinidad.

Estos mensajes han calado en la sociedad desde la aprobación de la ley de violencia de género en 2004 a través de los miles de millones recibidos y su red de chiringuitos.
De tal forma, que ante un conflicto como puede ser una separación traumática, no se busca el consenso y el sentido común, sino que desde los distintos ámbitos de la vida privada y las instituciones se promueve el odio al varón y se le presenta como un enemigo ante la mujer.

La mujer y el varón, que ya de por sí sufren las consecuencias terribles de una separación, son envenenados con mensajes de odio y enfrentamiento que socaban su estado emocional, y producen en algunos casos rabia, impotencia y desesperación.

Sí, Irene Montero es culpable de alentar el odio al varón, de guardar silencio cómplice cuando el perjudicado es un hombre, de su falta de escrúpulos ante el llanto de un padre y de excluir de ayudas y atención psicológica a los padres e hijos asesinados por la madre, así como abrir la puerta a la relación de niños con adultos.