Hoy, tres “porqués”

Antaño, “muy antaño”, existía, creo recordar, en algún libro infantil de lectura, un texto que contaba que un niño, a cierta edad, empieza a hacer sus preguntas sobre lo imaginable y lo inimaginable. Trata así de ir aprendiendo el “porqué” de las cosas, y espera que las respuestas que reciba le sean útiles para su deseo, su ansia de ir conociendo más y más cuestiones y su significado. Es una cuestión muy familiar, porque esas primeras preguntas de curiosidad se hacen más a los padres, con los que hay mayor confianza e intimidad.

Es indudable que las respuestas deben ser muy sinceras, porque el crío las irá asimilando poco a poco como suyas. Y le valdrán para su desarrollo mental y cultural en lo sucesivo.

Bueno, este no es el caso que hoy nos ocupa, pero sí un prólogo para justificas los tres “porqués” que en esta ocasión llenan este comentario. Las respuestas quedan a cargo de los responsables de cada departamento que sea directamente afectado en el tema.

Ha sido rotundo, lamentable y hasta camino de ser ruinoso para muchos, el bajón sufrido por el turismo, que llega a cuentagotas a nuestra ciudad, con el consiguiente perjuicio para todos cuantos tienen un establecimiento, grande o pequeño, que pudiera ser apto para el consumo turístico, así como a otros muchos profesionales de distintas ramas. Y aunque el horizonte inmediato no es muy positivo, tampoco es óbice para pensar que un día esto pueda arreglarse. Y entonces volverán visitantes y ¿y por qué no se piensa en la necesidad de disponer en los lugares más turísticos, de unos aseos públicos adecuados, que se han pedido ya varias veces, incluso por parte de algunos guías turísticos?

En el centro, aparte de los existentes en los aparcamientos de las avenidas del Padre Claret y de la antigua de Fernández Ladreda, y los de la Estación de Autobuses, está el de la Plaza Mayor que, además, es imposible de usar por determinadas personas con falta de una movilidad física adecuada…Y ahora que tanto se habla aquí de la movilidad, he ahí un punto donde aplicar una solución, que no será fácil pero sí muy necesaria.

Conocida es la tradición o costumbre segoviana de colocar las tejas al revés de como es habitual en la mayoría de poblaciones (hay unas pocas excepciones que siguen el estilo nuestro). Entonces, ante el hecho de que algunos organismos responsables de ciertos edificios, incluyendo ministerios, no sigan esta tradición ¿por qué no es posible que por las comisiones locales correspondientes encargadas de vigilar el patrimonio, se exija que se cumplan esos estilos, que no parece sean más costosos que realizar lo contrario?

Como es sabido, la empresa responsable de los viajes en autobús entre Segovia y Madrid, sigue la buena costumbre de la anterior concesionaria de hacer una parada frente al Cuartel de la Guardia Civil, para acoger a los viajeros que tienen sus domicilios por aquellos alrededores, que antes deben personarse en la Estación de Autobuses a solicitar los correspondientes billetes.

Hace pocas fechas se ha acogido en estas páginas una sugerencia -o petición- en el sentido de que se proceda a colocar una marquesina en el punto de parada indicado, a fin de que los viajeros que tomen el servicio allí puedan disponer de un, aunque sea leve, refugio contra las alternativas de la climatología. Incluso sería muy bien acogida, como asimismo se insinuaba, la instalación de una máquina expendedora de billetes, a fin de ahorrar el largo desplazamiento a que ahora se obliga a los usuarios de aquella parada. ¿Por qué no es posible acceder a la citada petición, que favorecería a un buen número de segovianos usuarios de la empresa adjudicataria de la citada línea?