Hospital Policlínico/Hospital General (I)

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Plataforma en Defensa del Hospital Policlínico

(Dos etapas de luchas e injusticias)

La Plataforma en Defensa del Hospital Policlínico quiere hacer una reflexión sobre el curioso paralelismo entre dos etapas de la vida segoviana en cuanto a los problemas sanitarios, cada una de una duración de quince años de luchas e injusticias.

Hablamos de la oposición que hubo entre 1955 y 1970 para hacer el Hospital General, y de la que está habiendo en estos momentos para la rehabilitación del Policlínico. Las consecuencias para los segovianos –entonces y ahora– han sido importantes, ya que se han perdido cuidados sanitarios a los que teníamos derecho.

Porque en ambos periodos las necesidades sanitarias de la población segoviana han sido evidentes, y la diferencia de criterios con el resto del país (ahora la Comunidad) fácilmente demostrable. Sin embargo, en ambos periodos nos hemos visto envueltos en un proceso verdaderamente kafkiano; en el primer caso, de manera absurda se tardaron quince años en ponernos a la altura del resto del país en atención sanitaria, y ahora, pasados justamente tres lustros, confiamos en que Segovia se iguale al resto de provincias de Castilla y León.

1955-1970: Oposición a construir el Hospital General
En los años posteriores a la Guerra Civil, en toda España se fueron construyendo hospitales para dar respuesta a las problemas sanitarios que hasta entonces se trataban en pequeñas dotaciones de carácter privado o de beneficencia, por lo que dentro de ese marco se construyó en Segovia en el año 1942 la Policlínica “18 de Julio”, lo cual constituyó un paso muy importante en la atención sanitaria. De hecho, según un informe del Instituto Nacional de Previsión, allí recibían atención hospitalaria los beneficiarios del seguro libre y de contratos con algunas entidades especiales (Ayuntamiento, Diputación, Cuerpo General de Policía, etc.), personal dependiente del Patronato Militar especialmente en situaciones quirúrgicas, oficiales y alumnos del campamento de Robledo, accidentados de circulación y pacientes privados (bastante numerosos), y en un momento dado también se hizo un concierto con el Seguro Obligatorio. Es decir, que durante años el “18 de Julio” cubrió las necesidades sanitarias de gran parte de la población segoviana de manera muy eficaz.

Sin embargo, una década después de la puesta en marcha de la Policlínica, a principios de los años cincuenta, cuando se estaba perfeccionando el Seguro Obligatorio de Enfermedad, se fueron construyendo en todas las provincias unas magníficas instalaciones –Residencias Sanitarias– con un importante número de camas y todos los avances médicos del momento. Pero en Segovia estábamos a otras cosas, y ni se hablaba del tema. Fue el 12 de marzo de 1955 cuando El Adelantado publicó un editorial cuya argumentación dio paso a una verdadera campaña a favor de levantar esta infraestructura en Segovia.

La necesidad de esta Residencia Sanitaria parecía algo evidente, pero no lo era para todo el mundo, ya que cuatro días después el entonces director médico del “18 de Julio” (evidentemente respaldado por una parte del sector sanitario) publicó en este mismo medio una pormenorizada carta defendiendo tajantemente la falta de motivos para pedir ese nuevo servicio: según él, el “18 de Julio” era totalmente suficiente para cubrir las necesidades de los segovianos, y además tenía prevista una ampliación y remodelación del edificio que haría innecesaria cualquier otra instalación en el futuro. La redacción de El Adelantado contestó abundando en argumentos de peso a favor de la Residencia Sanitaria, y también salió al paso el semanario La Vanguardia, defendiendo los servicios del “18 de Julio” y dando a entender veladamente que no era necesaria una Residencia Sanitaria. La controversia estaba servida.

El problema estaba en la calle, y las fuerzas vivas (el Gobernador, el Director del Instituto Nacional de Previsión, el Jefe Provincial de Sanidad, etc.) salieron en apoyo de la propuesta mayoritaria, que era la de exigir una Residencia Sanitaria, y se encargó al Jefe Provincial de Sanidad un informe para presentarlo al Ministro de Trabajo. Sin embargo iban pasando los años y aquello no tiraba para adelante.

Estamos ya en 1962 cuando otra vez El Adelantado publica un artículo titulado “Una situación sorprendente”, en el cual dice literalmente: “La lectura del Boletín de Información editado por la Comisión especial del Seguro de Enfermedad del I. N. P. ha producido en nosotros la más viva sorpresa, mezclada con un sentimiento próximo a la indignación”. Más adelante el diario informa sobre una serie de datos relativos a las residencias construidas o en proyecto, concluyendo que únicamente quedan cuatro provincias en las que ni hay residencia, ni está en construcción, y ni siquiera está en proyecto, a saber, Castellón, Huesca, Soria y Tarragona. Y El Adelantado apostilla: “De ello se deduce que, según el Seguro de Enfermedad, Segovia no está comprendida entre las provincias que tienen residencia, ni entre las que la tienen en construcción, ni, finalmente, tampoco entre las que carecen de ella, y esto o es un chiste malo o significa que para el Seguro no existe una provincia española que se llama Segovia”. El informe aportaba también un gráfico donde aparecían en blanco las provincias sin residencia, punteadas las que tenían proyecto, rayadas las en construcción y cuadriculadas las que estaban en funcionamiento. Segovia debería aparecer en negro o algo así, pero… aparecía cuadriculada. Parece evidente que los sectores en contra del proyecto tenían capacidad para conseguir que no se hablase de la inexistencia de una residencia en esta provincia, utilizando estadísticas e informes falsos.

Sería interesante detallar más las discusiones del momento, pero vamos a avanzar para llegar a otro titular, ya en 1967: “Segovia, única provincia española que no tiene Residencia del S.O.E”. Esto en un momento en el que la situación de atención sanitaria había cambiado al entrar en vigor el 1 de enero de aquel año la Ley de Seguridad Social, en cumplimiento de la cual empezaban a beneficiarse del Seguro Obligatorio de Enfermedad los trabajadores del campo, incluidos los autónomos, lo que en Segovia iba a suponer un aumento de cuarenta a cincuenta mil personas con derecho a la atención sanitaria. Mientras tanto, el Ministro de Trabajo aseguraba que el problema de la asistencia sanitaria a las clases trabajadoras había dejado de existir en España. Segovia, con su modesto “18 de Julio” y una situación que llevaba doce años denunciándose, no existía.

Pero en ese momento las cosas se crisparon aún más cuando se rumoreó que para solucionar la situación se iba a recurrir al Hospital de la Misericordia, lo que no dejaría de ser un parche para tratar de disimular el problema. Fue entonces cuando salió al paso de forma enérgica y tajante el Consejo Provincial de Trabajadores, demostrando que no había ni plan ni proyecto para Segovia, e intentando forzar a que se tuviera en cuenta un informe que había elaborado el Consejo Provincial del Instituto Nacional de Previsión, que dejaba patente la necesidad de construir la Residencia para cubrir las necesidades de la población.

Total, en resumen, que a nuestra provincia no llegó el llamado II Plan de Desarrollo, que pretendía corregir diferencias entre las distintas provincias y que parecía tener ambiciosos objetivos, entre los cuales no aparecía la construcción de una Residencia Sanitaria para Segovia, y además, fue imposible hacer llegar esta necesidad al Consejo de Ministros.

Hubo que esperar al año 1970 para que el recién nombrado Ministro de Trabajo, D. Licinio de la Fuente, recibiese a una amplia representación de colectivos oficiales segovianos que le entregaron un estudio –elaborado otra vez por el Instituto Nacional de Previsión– sobre la necesidad de construir la Residencia. El Ministro reconoció que conocía el problema de antiguo y que estaba decidido a levantarla en el menor tiempo posible, instando a que inmediatamente se buscasen los terrenos adecuados. El Adelantado de Segovia abría al día siguiente con un enorme titular: “SEGOVIA TENDRÁ RESIDENCIA SANITARIA”. Habían pasado quince años.