Horcas caudinas

E n el PSOE de aquél tiempo en el que quien se movía no salía en la foto han pasado a obligar a retratarse -rectificando opiniones- a los pocos que se atreven a discrepar de la excelencia de Pedro Sánchez. Por esas Horcas Caudinas ha pasado el presidente de Aragón, Javier Lambán, licenciado en Filosofía y Letras, tras haber dicho que: “Mejor le hubiera ido a este país si Javier Fernández hubiera sido el secretario general del PSOE en lugar de Pedro Sánchez”. Después ha rectificado. Al salir a la palestra para desdecirse de sus palabras es probable que le viniera a la memoria aquel “eppur si muove” de la triste historia de Galileo, obligado a rectificar su acertada teoría sobre el orbitar de los planetas alrededor del Sol.

Lambán, al igual que Emiliano García-Page, el presidente de Castilla-La Mancha, han sido muy críticos con algunas de las decisiones del Gobierno. La última, la supresión del delito de sedición. Pero la cosa no pasa de ahí. Son políticos y les gustaría seguir y repetir y, como tal, tienen intereses que defender a muy corto plazo. Muy corto, porque las elecciones autonómicas están a vuelta de calendario: el domingo 28 de mayo. Y saben que fuera del cielo protector del partido no hay salvación en un sistema electoral en el que con los votantes solo se cuenta el día de los comicios.
España no es Inglaterra. Allí los electores votan antes al candidato que al partido al que pertenece. Por eso los diputados se sienten individualmente fuertes y, cuando se tercia la ocasión, -cuando el líder entra en fase errática-, van y le tumban. No hace tanto que en la misma legislatura pasaron por ese trance Boris Johnson y su sucesora, Liz Truss. Algo similar sería impensable en España.

En ese sentido, Pedro Sánchez puede dormir tranquilo porque desde el interior del PSOE nadie conspira contra él ni, hoy por hoy, tampoco fuera del partido. Quien pasó por ese trance fue Mariano Rajoy que no dio crédito a la amenaza de la moción de censura porque no podía creer en la traición del PNV.

Volviendo a la rectificación de Lambán, es probable que desde Moncloa vía Ferraz (sede central del PSOE) presionaran deslizando que otro candidato o candidata podría encabezar el cartel de los socialista en Aragón en las próximas elecciones autonómicas. Hay un retén de ministras. Este asunto es penoso. El proceso que ha llevado a este dirigente político a rectificar su opinión – acertada o errónea – acerca cómo le iría a España sin Pedro Sánchez es un ejemplo de servidumbre política que se aviene mal con los usos y costumbres democráticas. Pero en esas estamos.