Heliodoro Albarrán – Instrumental

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Antes de nada contaré cómo conocí la existencia de este libro. Hace ya algunos años leí en uno de los muchos tomos de la inacabable obra abierta “El salón de los pasos perdidos” de Andrés Trapiello una referencia a la pederastia del poeta Jaime Gil de Biedma, me sorprendió, digamos que “archivé” el dato y nada más. Allá por el año 2015 leí un artículo del escritor segoviano Alberto Olmos (cosa que hago de vez en cuando) donde contaba que había leído los “Diarios” de Gil de Biedma y mostraba su indignación porque en ellos el propio poeta confirmaba su pederastia, y comentaba el porqué la gente cuando lee un libro donde un señor afirma haber cometido semejante atrocidad, cree que no hay que decir nada sobre eso. Ahora he “navegado” un poco y parece que lo sabe mucha gente. No lo puedo entender, sus obras pueden ser muy buenas, las mejores, lo que quieran, pero de eso a “homenajearle” concediendo cada año un premio con su nombre, en su recuerdo, me parece increíble y más después de leer el libro de hoy. Alberto Olmos cuenta que, indignado con la lectura de los “Diarios”, se fue a su librería de confianza y le dijo al librero: “dame algo fuerte”. Y le entregó un ejemplar de “Instrumental” de James Rhodes. Comenta Olmos que cuando llegó a la página 50 lo tuvo que dejar. Se puso de mal humor, se le hinchó alguna vena, dice, y pensó en reescribir el artículo sobre Gil de Biedma y titularle “Jaime Gil de Biedma, pedazo de hijo de la gran …” Sin comentarios.

Fuerte, sí, “Instrumental” es fuerte. Pienso que es como cuando bebes un buen orujo blanco u otra bebida con mucho alcohol. Te “rasca” al entrar, pero si superas ese momento, y si la bebida es buena, al final te queda un buen sabor, te queda lo bueno del orujo, de un buen orujo. “Instrumental” es una autobiografía, cuyo subtítulo ya nos da pistas: memorias de música, medicina y locura. Es la biografía de un nombre al que su profesor de boxeo violó cuando era niño, muchas veces, durante años. Y su vida es la de un drogadicto, alcohólico, enfermo, loco, con varios intentos de suicidio, etc. pero que al final la música le salva, su amor por ella, el interpretarla, el escucharla. Y hoy es un concertista de piano de los más importantes del mundo, que ha revolucionado estilos.

El libro es mucho más. Es la historia de un superviviente, de un luchador noqueado, que resiste. Y una crítica al mundo de la música clásica, a la psiquiatría y un aviso a la sociedad para que cuiden a sus niños y les salven de los pederastas. Es una desgarradora biografía, escrita con prosa enrabietada y al ritmo de la música clásica. Muy curioso y original: al principio de cada capítulo recomienda una obra de música clásica, con unas notas de la vida de su compositor donde se observa que la mayoría fueron seres extraños y de vidas “complicadas”. En algunas páginas memorables nos muestra lo grandioso de la música clásica en general y de las obras que recomienda. En este punto, me gustaría entender, conocer la música clásica para poder disfrutarla de esa manera.

“Un puto apocalipsis” llega a decir. Las violaciones le destrozaron la espalda. Se prostituyó desde los 12 a los 18 años. Alcohol, drogas, varios intentos de suicidio, estancias en psiquiátricos y la incapacidad de mantener relaciones amorosas normales, son algunas de las secuelas. Me sorprendió la descripción que hace de las autolesiones con cuchillas de afeitar y las sensaciones que le producían, llega a decir que son una droga de primera, que el autolesionarse reúne todos los elementos que hacen atractiva a la droga ilegal: ri tual, control del pensamiento, portazo a todo sentimiento, vía de escape, ganas de que “el mundo se vaya a tomar por el culo”, etc. y sin efectos secundarios si se hace bien. También hay unas líneas de elogio del tabaco, lo mejor que se ha inventado desde que el mundo es mundo, el Santo Grial, llega a afirmar. Trastorno disociativo de la personalidad le diagnosticaron con hasta 18 personalidades distintas. Los traumas en forma de no saber cómo reaccionar ante muchas cosas, infinidad de tics y de prejuicios, son algunos de los muchos que nos cuenta que le han quedado. Por ejemplo, el miedo a recaer en el infierno que le produjo la llegada de su hijo a la edad en que él empezó a ser violado. Hay una frase que resume lo que sintió cuando le violaron: “¿Queréis saber como arrebatar a un niño todo lo que le hace ser niño? Folláoslo”.

Yo cuando terminé de leerlo y pasados esos segundos, minutos, con el libro cerrado, me quedé pensando y no lo dudé: estaba ante uno de los mejores libros que había leído en mi vida y lo incluí en mi lista personal. Porque es espectacular, desgarrador, conmovedoramente veraz. Es imposible no empatizar con él según vas leyendo. Al principio sufres, pero luego vas alegrándote cuando va triunfando y celebras el milagro de la música y sus éxitos. Sobrecoge al principio, luego baja algo el nivel, emociona, conmueve. Su prosa es cercana, directa, coloquial, natural (tacos incluidos). Después de leerlo piensas que las violaciones y la pederastia te dan tanto asco que, algunas veces, prefieres mirar hacia otro lado, cambiar de tema, por mero pudor o rabia. Y como alguien ha dicho, y comparto, no sé que aberración humana puede provocar el sentir placer al hacer daño a un niño, la inocencia personificada, estás jodiéndole la vida para siempre.

Él dice que un piano tiene 88 teclas. Y que su libro contiene 80.000 palabras. No las he contado, las he leído dos veces, una hace años y otra ahora, 80.000 sensaciones, emociones, sentimientos, esperanzas. Léanlo, en un libro de verdad, no en uno digital. Este año tiene anunciada su presencia en el Hay Festival de Segovia. Ya tengo la entrada y, como dice mi amigo Rivi, si Dios quiere, allí estaré, con la piel de gallina. Irrepetible.

Al menos a mí me lo parece.