Gracias, generación del 80

Todos los aficionados al deporte tenemos grabada en nuestra memoria equipos que dejaron su impronta por haber alcanzado hitos relevantes. Por ejemplo, la generación de la plata del Eurobasket del 73 o la generación del 59, que nos hizo disfrutar con la plata de Los Ángeles 84. En todos los casos se trata de una mezcla de jugadores que coinciden en un determinado tiempo y que ofrecen un rendimiento espectacular.

Recientemente hemos recibido la noticia de la retirada del último bastión de la generación de los 80, Pau Gasol. Él, por sí mismo, ha sido una figura destacada en el mundo del deporte de la canasta, tanto por su manera de jugar como por su carácter tanto fuera como dentro de la cancha. Para los aficionados españoles, se convirtió durante 20 años en el eje sobre el que orbitaban otros excelentes baloncestistas, también de su mismo año de nacimiento, que consiguieron desde bien jóvenes todos los campeonatos posibles.

Además de Pau, hay que sumar los Reyes, Navarro, Cabezas, Berni Rodríguez, Antonio Bueno, Germán Gabriel y otros que no tuvieron la misma suerte de participar con la selección nacional. En su conjunto, se caracterizaban por su manera de afrontar cualquier reto. Su desparpajo les hacía creerse que no había rival que no pudieran superar. Así, la todopoderosa Estados Unidos tuvo que poner toda su artillería en los Juegos Olímpicos de Londres y Pekín para poder llevarse un triunfo por la mínima.

El caso es que durante estas dos últimas décadas hemos disfrutado de los mejores momentos para el baloncesto español. Todo ello gracias a una generación que fue bautizada como los juniors de oro y que así siguió a lo largo de los años.