Finales y principios

Con el curso en sus últimos estertores y mientras Turégano y Unami pugnan por hacerse un hueco en la Tercera RFEF, el resto de clubes prepara desde hace semanas la próxima campaña. El Balonmano Nava repesca a Álvaro Senovilla, con experiencia en una categoría que no perdona la irregularidad. La Segoviana mantiene a Ramsés, que apuesta – y arriesga – su futuro profesional al noble arte de meter el balón en una portería. Un valiente. Y Daniel Ibañes, que regresa para sentarse en el banquillo de Segosala. Muchos volverán a La Catedral solo por ver a Dani en la cancha, aunque sea al otro lado del 40×20.

A priori y antes de que la temporada los juzgue, me atrevo a decir que los tres banquillos están bien cubiertos. La capacidad profesional está fuera de toda duda y el componente emocional es altísimo en todos los casos. Han sido referencia en su club, cuentan con el respaldo de las aficiones y, sobre todo, quieren a la institución más allá de lo que señala su contrato.

Ahora toca cerrar plantillas, nada fácil teniendo en cuenta las apreturas presupuestarias. Nava españoliza su vestuario un poco por la reglamentación de Plata y otro poco por salud mental; la Gimnástica busca jugadores comprometidos, que no alteren un vestuario sólido, económicamente accesibles y que den un salto de calidad al grupo. Difícil, no imposible. Y Segosala apelará al bloque para ilusionar a la parroquia con fútbol sala del bueno.

La tendencia en los clubes de Segovia parece ser la de poner al timón al que conoce la idiosincrasia de la institución y el mercado disponible. Que funcione.