Fermín Bocos – El giro de Rivera

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En política decimos de un político que es un “veleta ” cuando cambia radicalmente de idea y pasa a decir lo contrario a lo que proclamaba con anterioridad sin preocuparse por su falta de coherencia. Ahí se mueve Albert Rivera, el líder de Ciudadanos que acaba de firmar su última pirueta. Tras cuatro meses dando la tralla con el “no” a la investidura de Sánchez porque -según él- no es alguien en quien se pueda confiar, en el último minuto, a pocas horas de vencer el plazo para la convocatoria automática de nuevas elecciones, se descuelga postulando un acuerdo con el PP (sin haberlo negociado, a Casado le llamo diez minutos antes de darlo a conocer en rueda de prensa), para abstenerse y facilitar la investidura de Pedro Sánchez emplazándole a cumplir tres condiciones que afectan al gobierno de Navarra, el futuro de la autonomía catalana tras las sentencias del Supremo y una tercera relacionada con la política fiscal para los autónomos.

Aunque Rivera estuvo desaparecido durante todo el mes de agosto parece que ha tenido tiempo para repasar las últimas encuestas en las que su partido sale muy mal parado. Tanto como para explicar el pánico que recorre la cúpula de Ciudadanos. Un partido que en los últimos meses ha visto como unos cuantos dirigentes se daban de baja por estar en desacuerdo con la negativa de Rivera a considerar la posibilidad de explorar la posibilidad de llegar a un acuerdo con el PSOE visto que la representación parlamentaria ambos sería suficiente para alcanzar mayoría absoluta en la votación de investidura con lo que podría garantizarse la estabilidad política de la legislatura. Entre los que se fueron había quien defendía un gobierno de coalición mientras que otros se inclinaban por pactar un programa de gobierno. A todo dijo que no un Rivera en plenitud de arrogancia señalando la puerta a quienes no pensaban como él.

Después vinieron las encuestas. Una tras otra -no solo la de CIS- señalan un descenso considerable (una de ellas hasta un 30%, 20 escaños menos). Y es ahora cuando Rivera parece que ha visto la luz y le ofrece a Sánchez la abstención de Ciudadanos para que pueda seguir en La Moncloa. Es el mismo Sánchez del que según ha repetido hasta la saciedad Rivera uno no se puede fiar. La única explicación a tanta improvisación es que las elecciones están al caer y Ciudadanos cae en todas ellas. Y Rivera ha inaugurado la campaña con una propuesta que sabe que no va a prosperar pero que le puede redimir de su obcecada posición anterior cerrando las puertas a un posible pacto con el PSOE. Al final, puede que hasta salga adelante la investidura.