Factor humano

No existe acuerdo sobre cómo gestionar la pandemia. Cada administración hace lo que cree más conveniente con grandes discordias. Las excusas de siglas políticas no sirven aquí, hay administraciones gobernadas por el mismo partido con medidas contrarias.

Se están organizando cribados a gran escala por la desesperación del aumento de ingresos hospitalarios. Digo a gran escala porque, para ser masivos, tendríamos que realizarlos a toda la población en cuestión de tres días y repetirlo en no más de una semana a todos los negativos, para seguir detectando todos los puntos de contagio. Pero esta forma diagnóstica no ha sido muy exitosa aún en Europa. El coste operativo es altísimo y hace falta mucha colaboración ciudadana, el factor humano. A fin de cuentas, es su responsabilidad ir a la cita y cumplir las reglas del juego.

Para ser útil, toda la población debe realizarse la prueba en un periodo breve y permanecer en aislamiento hasta el resultado. Siendo positivo, se debe guardar aislamiento él y todos sus contactos de los últimos días. Lo hemos vivido desde hace un año, cuando el control de los contagios depende del factor humano, fracasa. Espero que esta vez la suerte nos acompañe.

La dependencia del factor humano para los cribados a gran escala hace que en nuestra cultura sea difícil hacerlo bien. En las redes, los incumplidores apelan a los cribados como solución, pero para ellos. La solución de poder hacer lo que entre en gana a cada cual. Siempre citan a ciertos países asiáticos, esos donde la prueba se hace por obligación y cumples la cuarentena bajo vigilancia gubernamental. Esos países donde a nadie se le ocurriría ir de cañas con los amigos después de dar positivo. ¿Estarían dispuestos a seguir esas normas?

También se plantea como una forma de discriminar al enfermo, un culpable marcado de por vida. Pero hay contagios inevitables, los que se producen en el trabajo o en el entorno familiar. Muchos se habrían evitado con una mínima precaución fuera de esas áreas, nuevamente es el factor humano quien determina el riesgo.

Hasta ahora, el problema radica en el exceso de confianza de un resultado negativo. Mucha gente se realizó la prueba a precio de oro para poder acudir a las reuniones de allegados. Pero no se explicó bien que una reunión de diez personas implica solo diez. No son diez diferentes cada día, porque entonces hablamos de un contacto entre cien personas fácilmente, al sumar los contactos de cada uno (familia, amigos, trabajo …). Tampoco se trató de entender, la conclusión no es compleja.

Se habla de segunda, tercera y sucesivas olas, pero, en realidad, es como si nunca hubiéramos salido de la primera, porque el factor humano logra revertir el éxito siempre. Cuando el mar se revuelve sin calma se habla de marejada, quizás debamos incorporar ese término a esta pandemia para mentalizarnos.