Expectativas ante octubre

Van transcurriendo las semanas y me confirmo en el paralelismo a que ya me he referido en ocasiones anteriores, entre la jefatura suprema del Gobierno y la jefatura suprema del Ayuntamiento segoviano. El jefe supremo sigue en su línea irreductible de perseguir que toda la oposición acepte, obedezca y colabore, diciendo sí a todo, en sus tan personales e interesadas ideas y proyectos; y aquí, la jefatura suprema de la corporación Municipal continúa igualmente en su idea y su propósito de que la oposición se preste dócilmente a seguir, aceptar y apoyar todas sus personales ideas, propósitos y proyectos, en los que no parece que falten personalismos y algunas actuaciones municipales.

La última andanada, hasta ahora, y consiguiente enfado con la máxima jerarquía provincial, ha sido su propuesta, proyecto y empeño de que la Diputación se preste a apoyar y financiar en parte, una hipotética (¿e ilusoria?) instalación militar que en su día (¿a larga distancia?) pudiera implantarse en la ciudad (parece que rechaza el resto de la provincia) en sustitución del para todos los segovianos ya familiar y antiguo Centro de Mantenimiento de Sistemas Acorazados (o sea, la Base Mixta de Carros de Combate y Tractores).

No es por llevar la contraria a la máxima jerarquía municipal, pero lo cierto es que, meditando y sopesando la cosa, parece que el presidente de la Diputación está muy en su derecho a defender un acuerdo corporativo de no aceptar, al menos de momento, la propuesta municipal, aunque su respuesta haya provocado un nuevo enfado, tan frecuentes, y una respuesta un tanto desabrida. Lo que no parece de recibo es que siempre se haya de llevar la razón, al estilo de la máxima jefatura del Gobierno (aunque algo tendrá que ver militar en el mismo partido político). Porque no es muy razonable poner como ejemplo las instituciones cordobesas para apoyar un proyecto que una ex ministra envió a Córdoba, y que parece consolidado, a una buena intención segoviana de traernos aquí alguna “compensación” todavía sin consolidar en ningún aspecto.

Y ya, caminando por otros derroteros, he aquí que se nos presenta lleno de incógnitas el próximo, ya inmediato, mes de Octubre. Incógnitas todas referidas a problemas y proyectos en la ciudad, algunos que vienen lamentablemente desde muy atrás. Aunque haya que dejar paso, de nuevo, a la esperanza, que dicen que nunca se pierde (o no debe perderse).

Tenemos en expectativa la nueva Ordenanza de Circulación, sobre la que en el pasado mes de Julio “se amenazaba” con la inclusión de más calles peatonales y zonas ORA (lo que se traduce en “aflojar” más dinero). Dicen que con esto se busca más seguridad (cierto, más seguridad de ingresos en las arcas municipales). Pero ojo, porque ya en algunas poblaciones protestan contra la ORA incluso dañando parquímetros. Y cuando las barbas…

Sobre este tema, también en Enero se había anticipado que el asunto supondrá la eliminación de más plaza en el pobrecito y ya bien castigado (y muy olvidado) Casco Antiguo.

Otro tema relacionado con la movilidad es el proyecto de carril-bici al que la ciudadanía no parece que haya prestado demasiada atención, pero que puede suponer un itinerario con ya de antemano posibles muchos inconvenientes para la circulación normal de peatones y vehículos. Porque no aparenta ser muy seguro viajar en bicicleta desde la rotonda del Pastor, en el arranque de la carretera de San Rafael, hasta el Hospital General, atravesando una buena parte de la ciudad muy habitada y transitada. Lo que no conozco es si se ha calculado bien la intensidad de uso que pudiera tener el carril-bici y el posible interés de este proyecto. ¿Servirá para “descongestionar” el tráfico de automóviles, o creará nuevos problemas?