España es diferente

Como muy bien reza esa frase publicitaria que tiende a proclamar nuestras atracciones turísticas de cara al exterior, “España es diferente”. Y es que aquí ocurren cosas y circunstancias que no son muy normales, y que quizá en otros países no sean habituales.

En el teje-maneje de la política local, se dicen las cosas que parecen que son verdad, y cuando muchos están convencidos de ello, resulta que algo “se ha quedado en el tintero”; y me refiero a las razones expuestas tras el anuncio de la próxima renuncia de la primera edil municipal. Y es que no dejamos de ser un pueblo, en el que las habladurías, los chismorreos y los comentarios de puerta a puerta y de vecino a vecino, están a la orden del día. Todo por esa manía española de dar vueltas y vueltas en torno a una cosa para no decirla al completo y con verdad. Ejemplo que se acostumbra a seguir de otros “llegados de fuera”, como ese más reciente al afirmar la ministra de Defensa (PSOE) que la directora del CNI ha sido sustituida en vez de decir clara y sencillamente que ha sido cesada por orden del máximo jerarca, que ha actuado por medio de una obediente ministra. Aunque, en verdad, una dimisión suya hoy, por muy pedida que sea, no resultaría muy oportuna, teniendo en cuenta que tiene un papel importante en relación a la OTAN, que precisamente celebrará en Madrid su asamblea general en el mes venidero.

Aunque siga valiendo para situaciones parecidas aquello de “Más vale honra sin barcos que barcos sin honra”, que dijo el almirante Méndez Núñez en 1865.

Aquí eso de los juegos de palabra se nos da bien en la lengua española, pero no sé si el ejemplo valdría para esas otras llamadas también oficiales, como el catalán, el valenciano, el euskera o el gallego. Y dejamos aparte otras que las respectivas comunidades pretenden poner en funcionamiento y reconocimiento. A este paso, también en nuestra Segovia sería cosa de pensar en adoptar la cantalejana ‘gacería’, con la que nadie nos entendería fuera de la provincia, como la mayoría de los castellanoleoneses no entendemos tampoco el catalán, el valenciano, el gallego y menos el euskera.

Y como “somos diferentes”, la ley del feminismo hasta lleva a una ministra a eludir las fotografías de ella sola con hombres, por lo que tiene que acudir a una extra para salir en la foto dos y dos. Y otra ministra, del PSC y titular de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, acaba de expresa otra frase lapidaria, porque con ella el urbanismo “perderá la excesiva masculinidad que lo caracteriza”. Claro que en esta materia habría mucho que decir, si ahora nos metiéramos en ella, pero mejor será dejarlo por el momento ya que tenemos ejemplos muy edificantes en eso de “soldado y soldada”, que un día soltó el máximo mandatario del Gobierno.

A este paso, creo que en la nueva ley de enseñanza habría que incorporar textos muy interesantes, que durante siglos han servido para que los españoles fuéramos utilizando nuestra lengua cada vez mejor. Porque modelos hay muchos desde que Antonio de Lebrija publicara en 1492 su ‘Gramática de la Lengua Castellana‘, hasta los más recientes como los diccionarios de la RAE o de María Moliner, la ‘Ortografía de la Lengua Española’ de la RAE y de ésta también el más reciente ‘Libro de estilo de la lengua española’; el ‘Diccionario ideológico de la lengua española’, de Julio Casares, o el por muchos años muy prestigioso ‘Análisis gramatical de la lengua española’, de Luis Miranda Podadera.