Esencia

Hace un par de semanas hablaba de los mercenarios de la política, y ésta quiero hacerlo de la esencia, de la dignidad humana, la cual parece haberse diluido bajo el agobio y el entretenimiento, tan hábilmente propiciado e instaurado en nuestra sociedad. El sometimiento y la manipulación a un pensamiento único, está derribando las barreras de nuestra propia esencia e integridad, robándonos nuestra libertad y dirigiéndonos hacia el precipicio de una deriva progresista como motor de una nueva religión.

Una nueva religión basada en mentiras, como las vertidas por el presidente Sánchez, que le hicieron llegar a Moncloa, siendo dogma para miles de socialistas y votantes del PSOE, que las han adoptado como propias, perdiendo su esencia y su integridad. Ahora, una nueva fechoría pretende socavar todavía más su deteriorada esencia e integridad, y es, el indulto a los golpistas. Por un precio. El poder.

Pero no es menos cierto también, como otros que parecen no hacer ruido, tienen mucho que callar. Me refiero a Casado y su séquito, los cuales, también han perdido su esencia, abrazando la deriva progresista por un puñado de votos.

Y es que debemos recordar al jefe de los populares, la ‘estrecha’ relación que tanto el PP vasco como el que fuera su jefe de campaña, Javier Maroto, tuvieron con Bildu, llegando aceptar propuestas del partido de Otegui sobre impuestos en el Ayuntamiento de Vitoria, además del acuerdo entre Bildu, Podemos y PP sobre el fraude de los comedores escolares en el Parlamento Vasco.

O cómo en octubre del 2018, celebraba la llegada de VOX, que posteriormente le facilitó la investidura en Andalucía después de 40 años de latrocinio socialista, llegando a decir que no tejería un cordón sanitario frente a partidos constitucionalistas como VOX, haciendo absolutamente todo lo contrario, llegando al ataque personal contra Abascal en la moción de censura.

Porque cuando ignoramos y perdemos nuestras propias raíces espirituales y culturales, y desconocemos la sabiduría de nuestros predecesores y abrazamos la deriva progresista, perdemos nuestra esencia.

Una esencia sustraída por el adoctrinamiento educativo y mediático, por la aceptación de la mentira y empujados a perseguir a un pervertido concepto de progreso como una nueva religión.

La diferencia, Abascal y su discurso a las puertas del Constitucional, en la presentación del recurso de inconstitucionalidad (ya llevamos 17) contra la eutanasia: “La ley de eutanasia es una derrota de la civilización y una victoria de la cultura de la muerte, una victoria de aquellos que piensan que unas vidas son más dignas que otras, una victoria de aquellos que han arrojado la toalla del deber que tienen las sociedades y los estados de ofrecer cuidados paliativos a las personas que más están sufriendo”.

Por ello, mi esencia es la vida, es la familia, es la patria, es VOX


(*) Diputado de Vox por Segovia.