Entre tiburones

“Tres cosas; uno: nunca te rindas, dos: nunca eres demasiado mayor para perseguir tus sueños, tres: parece un deporte solitario pero es necesario un equipo”
Ayer fue el día de la mujer emprendedora y como siempre podemos recurrir al deporte para encontrar figuras verdaderamente inspiradoras.
El año que nació mi hijo Enzo, Diana Nyad consiguió una gran hazaña y al salir del agua pronunció las palabras que introducen mi columna. 66 años los separan pero sin duda son tres buenos consejos para afrontar retos en cualquier etapa de la vida.
En tiempos revueltos en los que cuesta mantener a flote la integridad, el esfuerzo, la honestidad y la valentía, me encuentro con una película de esas recomendables 100%. Nyad logró su gesta tras cinco intentos en un propósito que se convirtió en un viaje increíble al que sumó equipo y muchísima ilusión.
El recorrido en aguas abiertas, entre corrientes, tiburones y otros peligros, era de 110 kilómetros; ella nadó 177 kilómetros para por fin alcanzar la otra orilla.
¿Qué despertó su orgullo y las ganas de retomar el reto que inició con 28 años, 30 años después? Huir de la pereza.
La pereza es para mí un mal endémico invasivo. Socialmente nos hace débiles, flojos y carentes de motivación. El deporte es una de las herramientas más prácticas para luchar contra ella y por eso cobra vital importancia en pequeños, jóvenes y mayores.
Muchos me habréis escuchado proponer para la vida y el trabajo nadar en océanos azules de oportunidad y aunque debo reconocer que a menudo están repletos de tiburones, medusas, avispas de mar, olas y corrientes, sólo son piedras en el camino que superar gracias a la voluntad, la persistencia, la confianza y al equipo.
Nunca es tarde, nunca te rindas, ten voluntad.