Enrique Gómez – El sueño imposible

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Aunque la actualidad deportiva en Segovia se centre más en la conversión de la Gimnástica en SAD, creo que aporta mucho más valor el ejemplo del palista David Llorente.
Además, como últimamente me interesa más el deporte de formación que el de competición (salvo cuando juega el ‘Atleti’), su ejemplo me viene que ni pintado para el comienzo de temporada. Miren; en uno de mis descansos piscineros de este verano, escuché a un chaval de unos 13 años decir que quería llegar a jugar en Segunda B. Se refería a fútbol, claro. Cualquier mente madura al uso alabaría la prudente meta del chico.
El caso es que el miedo al fracaso es también, muchas veces, la aversión al éxito. Y si esto se produce, entonces, bajas tus expectativas. Posiblemente, ese chico con 9 años quería ser Messi y seguramente, con 20, el sueño de jugar en Segunda B baje algún peldaño más. O no.

Miguel Ángel Buonarroti consideraría una pena el comentario de este chico: “El mayor peligro para el ser humano no es que nuestro objetivo sea demasiado alto y no lo alcancemos, sino que sea demasiado bajo y lo consigamos”.

Sólo así, manteniendo su sueño más alto, el chaval en cuestión podrá desarrollar el valor de crecer y de mejorar. Y, consecuentemente, de contribuir, porque su mejora no le afecta sólo a él, sino también a sus compañeros y al equipo. Y esto es una alta responsabilidad que ese chico, y cualquiera, debería asumir.

Vivimos en Segovia; quizás los recursos, el entorno… no sean los mejores para cumplir los sueños más altos. Pero con los medios a su alcance, este chico tiene la obligación de convencerse de que lo que tiene es suficiente para desarrollar todo su potencial porque siempre se puede entrenar más y mejor.

Al padre le corresponde que su hijo mantenga ese sueño, lo suficientemente exigente como para que le dé vértigo. Si el sueño no le supone un reto lejanísimo, entonces no está a la altura del chaval. Y también le corresponde educarle para que esté preparado, ya que es posible que no lo alcance.

Sin conocerle, creo que la valentía de David Llorente, por encima de su prudencia, le ha permitido alcanzar el subcampeonato del mundo de eslalon K1. Un ejemplo.