Enrique Gómez – El más genuino

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Tiene mi compañero de columna Javier Jiménez una sección que él mismo creó sobre personajes genuinos del deporte segoviano. Pidiéndole prestada su serie por un día, voy a robarle, sin duda, al personaje más auténtico del deporte de Segovia: Javi Sáez.
Para quien no le conozca (hablo del más genuino, no del de mayor notoriedad), diré que Javi es un antiguo jugador de fútbol. Tan antiguo, que ni él mismo debe recordar los años que estuvo jugando entre el Arévalo e Hijos, la Gimnástica Segoviana o el Acueducto. Equipos reconocidos, como quien no quiere la cosa, por sus camisetas azulgranas y rojiblancas. Sí se acuerda bien, sin embargo, de su lesión en el ojo por balonazo de los de entonces en Aravaca. Javi nunca fue un Santillana o un Amancio; ni mucho menos, claro, un Gárate o un Ayala. Sin embargo, le recuerdo bien, hace mil años ya, incluso, como jugador de mus en la terraza del polideportivo del Casino, actividad que ha debido de abandonar pues no le veo demasiado por las mesas y el tapete.

Como buen deportista, y aunque ya no juegue al fútbol, Javi no ha abandonado el deporte, ni creo que lo haga nunca. Aunque tenga alergia al gimnasio, desde hace ya un tiempecito es jugador de tenis. Bueno… mejor dicho, pseudojugador, ya que su maltrecho físico no le permite grandes alardes; además, su mente está más ocupada en quejarse y meterse con los demás, que de jugar y eso le penaliza. Su talento, eso sí, le salva y le permite alcanzar al menos el estatus de pseudojugador.

Javi es conocido, sobre todo, por profesar de modo más allá de lo irracional la fe madridista. En realidad, como todos los seguidores de ese equipo. Pero en el caso de Javi, tanto es así, que desde que han fichado a Zidane se olvida de las desdichas de su equipo, considera la temporada como un éxito y hasta abraza aún la posibilidad de ganar la liga. Parece que desde que ganaron la última Champions, no hubiera pasado nada.

Pero en el fondo, yo creo que Javi es más del Atleti. Si no, no entiendo que se pase media temporada diciéndome, por guachap, que si debemos de echar al Cholo (¡oh, sacrilegio!) para que el equipo evolucione deportivamente; preocupado por si hemos pagado demasiado a Griezmann (a quien cambiaremos este verano por Edinson Cavani al PSG); que si el nombre de nuestro estadio… En fin, que se me hace difícil encontrar a un tipo tan genuino, no ya en el deporte segoviano, sino en el conjunto del deporte mundial, como Javi Sáez, con glóbulos rojos y blancos por su sangre.