¿En qué nos afecta?

Me perdonará el presidente de Gobierno, pero la intervención de ayer tiene un alto componente de estrategia de márquetin. Incluso el momento escogido: una vez ventilada la moción de censura de Vox y solicitando el apoyo del PP. Y anticipo las conclusiones: en Segovia la declaración del Estado de Alarma no tendrá consecuencias añadidas hasta que el presidente de la Junta de Castilla y León –autoridad delegada- no decida que, por la marcha de los indicadores sanitarios, hace falta aumentar las restricciones más allá del toque de queda. Que fue impuesto a las 22 horas del sábado 24 de octubre.

El real decreto que declara el Estado de Alarma, y que entró en vigor ayer a las 18,24 horas, servirá pretendidamente para dar cobertura jurídica a medidas restrictivas de derechos, como el toque de queda, la única iniciativa que se generaliza para toda España, aunque se deje una pequeña flexibilidad en su horario. Pero resulta que algunas comunidades autónomas –verbigracia Castilla y León- ya habían tomado esa y otras medidas con anterioridad a la entrada en vigor del real decreto. Y contaban con cobertura jurídica gracias a la habilitación judicial. La diferencia estriba, por lo tanto, en que a partir de ahora ya no se necesitará el concurso del poder judicial en las nuevas medidas que se tomen, al existir un instrumento para que la seguridad jurídica de los actos no quede en entredicho, y se deje de forzar la normativa que regula los derechos de los ciudadanos. Las comunidades que no se atrevieron, a diferencia de CyL, a dar el paso, ahora lo pueden hacer sin pasar por los jueces o tribunales respectivos.

¿Dónde está el márquetin entonces? Pues que no se debe vender como una medida firme y resolutiva lo que llega tarde y con mucho estruendo, y con un procedimiento, el Estado de Alarma, que con toda probabilidad se podría haber evitado con una reforma de la Ley 3/1986 de Medidas Especiales en Materia de Salud para que no fuera preceptiva la autorización judicial de las medidas restrictivas de derechos. Lo escribíamos hace dos meses. Lo reclamaba el vicepresidente Igea hace dos meses. Se comprometió el presidente Sánchez hace cinco meses.

Para que se entienda con facilidad: el real decreto lo que hace es fijar el marco de las medidas que entiende beneficiosas para el control de la pandemia: unifica el remedio pero no su aplicación, que deja a la atribución de las comunidades, a través de la autoridad delegada: el presidente de la autonomía. Como se decía, solo el toque de queda se generaliza, con una libertad de horario de una hora de más o de menos en relación con las 23 horas. No me parece mal esta cogobernanza. Pero me pregunto entonces por qué se declaró el Estado de Alarma en Madrid, asumiendo un mando único el Gobierno que ahora reparte a los presidentes de las autonomías.

Y aún más: con los criterios que ayer especificó, y que dice sacado de la OMS, resulta que España lleva 41 días en “riesgo extremo” por los niveles de contagio. Y sin Estado de Alarma. Algo contradictoria sí resulta la cosa.

Tampoco es muy alentador que haya anunciado en el mismo discurso la compra de 30 millones de vacunas para “inmunizar”, así lo dijo, a 15 millones de ciudadanos. ¿Se puede comprometer a algo cuyo resultado todavía es incierto, como lo son sus efectos colaterales? ¿Otra vez fuego de artificios?

Y puestos, más preguntas: ¿qué es eso de un Estado de Alarma hasta el 9 de mayo del 2021? El decreto no puede exceder los 15 días. Y no lo hace. Declara el Estado de Alarma hasta las 00 horas del 9 de noviembre (artículo 4 del RD 296/2020). Después, es el Congreso de los Diputados quien decide si procede su prórroga y “el alcance y las condiciones vigentes” durante ella (artículo sexto de la Ley Orgánica 4/1981 de los estados de alarma, excepción y sitio). Es decir, que es una mera declaración de intenciones, como es norma de la casa.

Los castellanos y leoneses tienen un toque de queda de 22 a 6 de la mañana. El decreto de Estado de Alarma habilita esta decisión. Y las ciudades o villas con restricciones las seguirán teniendo hasta que su situación mejore. El presidente Mañueco en su comparecencia no anunció otras medidas adicionales para el conjunto de la región, por lo que las extremadamente restrictivas que aparecen en los artículos 6, 7 y 8 del real decreto no se aplicarán de momento en Segovia. Su eficacia dependerá de la determinación de la presidencia de la Junta según los indicadores sanitarios futuros.