En las misas equivocadas

Lo de Casado en la misa franquista da un poco de penilla. ¿Por nuestro hermano Francisco ha dicho? A tope mientras no sea el Papa. ¿y esas coronas con esa bandera? …Es enternecedor imaginárselo bajando los escalones de la Catedral de Granada mirando de reojo. ¿Están cantando cara al sol? Lo mismo es la de una espiga dorada por el sol. ¿Y ese saludo? Ojalá estén pidiendo un taxi.

Tardó en leer las señales porque en su cabeza retumbaba todavía lo de que el PP es una orquesta y no un concurso de talentos. Llamó a Montesinos, vicesecretario y peine de oro de comunicación, para contarle lo de la misa y que lo de la metáfora musical no acababa de convencerle. Iba a despedirse con un “quieto todo el mundo”, pero se dio cuenta a tiempo y solo dijo: “y que digan que vamos a lo importante y lo de Bildu”.

Ya hay encuestas que dicen que Casado ha perdido su ventaja. Y no es por lo de la misa y no entender el franquismo, sino por su gestión de equipos y por no entender el liberalismo. El PP no es solo conservador; también tiene una vocación liberal y un liberal apuesta por el esfuerzo y la opinión libre e individual. Un liberal aborrece el victimismo y la colectivización, incluida la franquista, y paga encantado cualquier precio por el ejercicio de su autonomía. Atacar la personalidad y el talento hace que los votos liberales del viejo PP se vayan al Vox retroliberal de Espinosa de los Monteros y que se queden en su “urba” los nuevos votos prestados de Ciudadanos.

Igual que la derecha falla apostando por el colectivismo, hay una izquierda que no se entera de que el culto al individualismo por encima de la libertad popular es un sarampión sectario del que ya se debería estar vacunado en 2021. El apoyo de Zapatero a Maduro da mucha pena. Y vergüencilla. Era entendible su apoyo ideológico al Bloque de Sao Paulo y su pretensión de combatir el neoliberalismo en Latinoamérica desde la izquierda. Comprensible su admiración por Lula, Bachelet, Mujica o hasta por el primer Chávez. Admirable su apuesta por el diálogo y los consensos. Lo que no se entiende es el empecinamiento del expresidente ante los hechos que evidencian la pobreza y la corrupción. Más de cinco millones de exiliados en un país de menos de treinta. Más que sirios. Una de las mayores diásporas desde la Segunda Guerra Mundial. 500 venezolanos en Segovia y 65.000 en Madrid, incluyendo “los bolichicos” que están comprando el barrio de Salamanca con dinero blanqueado.

Es difícil entender el interés en seguir dando estabilidad al régimen de Maduro después de que la comunidad internacional no reconociera las elecciones de diciembre del 20. Insoportable seguir diciendo que todo va bien. Incomprensible dejar que el anfitrión de Leopoldo López en España sea el PP.

España va a la cola de Europa en denunciar la ausencia de democracia y desde Venezuela nos piden que juguemos ese papel simbólico porque tiene efectos reales. España debió de ser la primera en hablar claro. Somos sus “europanas”. Un socialista no debería mirar para otro lado ni arrastrar los pies. Me gustaría pensar que lo de Zapatero solo es un error, que se metió en la misa equivocada y no supo leer las señales a tiempo. Como un iluso desilusionado. Como alguien que sale de clase de yoga tan zen que camina feliz entre el tráfico sin ver el peligro y la contaminación, que no es verdad lo que se publica sobre los intereses económicos, que no es cierto que todo es puro lobby con piel de cordero. Que no es como Monedero.