En el Día de la Hispanidad

España ha sido presentada con frecuencia en el mundo como ejemplo de nación expoliadora y cruel en su obra en América; una Leyenda Negra elaborada por intereses extranjeros falsa, injusta y bochornosa.

¿Por qué se dice que España se llevó todo el oro del continente? Seguramente, se sabe poco de historia y economía. Para empezar, debemos recordar que a la Península sólo se traía el 20% de lo extraído, ya que ese era “El Quinto de La Corona”. Actualmente entre México y Perú producen en un año más oro que todo el que “robó”, según dicen, la Corona española a lo largo de 300 años.

Se calcula en unas 185 toneladas de oro el total que llegó a la Península. Para que se hagan una idea, actualmente, Perú, sólo en un año, produce 151 y toneladas de oro al año y México unas 125 toneladas, según el informe publicado por la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), lo que convierten a Perú en el primer productor de oro en América Latina y sexto a nivel mundial por delante de México, octavo a nivel mundial.

Los 185.000 kilos de oro que vinieron a España de América como pago a lo aportado en 157 años (1503-1660) equivalen a 5.803.949.500 euros al precio del oro de hoy, que es una veintava parte del rescate a las Cajas de Ahorro en España o la décima parte de la deuda que tiene la comunidad autónoma de Cataluña en la actualidad.

Cuando América se independiza, se calcula que el número de hospitales fundados por España en sus dominios americanos fue de más de 1000, así como 30 universidades, colegios para niños, para caciques, para mestizos y, también, para mujeres y niñas. ¿Es eso un expolio? Es una inversión. La red de hospitales y escuelas que se construyó por toda América es inmensa y todo el continente americano está repleto de este tipo de realidades.

Otro de los tópicos es que los españoles fueron brutales con los indígenas. Fíjense lo brutales que fuimos que precisamente las comunidades indígenas más numerosas, donde su lengua y costumbres se han conservado mejor se encuentran en los antiguos virreinatos españoles.

Es curioso, sin embargo, que nadie piense que los británicos fueron brutales. En Norteamérica no hay nativos, solo unos pocos indios en las reservas. Date un paseo por las calles de cualquier ciudad de Perú, Bolivia, Ecuador, Guatemala o México y observa los rasgos faciales de las personas. La mayoría tiene rasgos indios, incluso aunque no lo sean. Porque los españoles se mezclaron con los indios. La base de la colonización española fue el mestizaje. Si el objetivo de los españoles era vejar o exterminar a los indígenas, ¿por qué legalizamos los matrimonios mixtos dándoles derechos? ¿Por qué se casaban con las indígenas? Con La Real Cédula en 1514, se legalizaron los matrimonios mixtos, con lo cual no solo se reconocían los matrimonios, sino también derechos legales a los casados con españoles.

Ahora haz el mismo experimento en cualquier ciudad de Estados Unidos. No verás a nadie con rasgos indios. Y si lo ves, con un 98% de posibilidades, es hispanoamericano.

España nunca tuvo intención deliberada de exterminar a los indígenas, ni plan alguno para realizarlo. Todo esto está documentado en el Archivo de Indias en Sevilla donde se conserva un total de 43 000 legajos (80 millones de páginas y 8000 mapas).

El imperio español consideraba los territorios conquistados como parte de España con los mismos derechos, no colonias. Los habitantes de los territorios conquistados tenían los mismos derechos que los de la Península.

Por fortuna esta Leyenda Negra está siendo desmontada por una nueva generación de historiadores, periodistas y escritores que se indignan ante las mentiras impuestas y que reconocen el modo ejemplar español de civilizar y de luchar por el progreso humano.

Uno de esos luchadores por restituir la verdad fue Charles Fletcher Lummis (1859-1928), periodista, historiador y activista a favor de los indios estadounidenses, en su libro LOS EXPLORADORES ESPAÑOLES DEL SIGLO XVI (1920), escribe: El honor de dar América al mundo le cupo a España; el crédito, no solo del descubrimiento, sino de siglos de trabajo pionero tal que ninguna otra nación en ningún otro país se le puede equiparar. Los españoles construyeron las primeras ciudades, las primeras iglesias, escuelas y universidades, montaron las primeras imprentas y publicaron los primeros libros; escribieron los primeros diccionarios, historias y geografías, y trajeron los primeros profesores y misioneros.

Prácticamente una sola nación tuvo la gloria de descubrir y explorar América, de cambiar las ideas del mundo sobre la geografía y de llevar por sí sola el conocimiento y el comercio durante un siglo y medio. Y esa nación es España.