El sínodo, fase diocesana

Quizás muchos de los lectores hayan oído hablar pocas veces de un sínodo ¿qué es un sínodo católico? Un sínodo es, en términos generales, un encuentro religioso o asamblea de obispos que representa al episcopado católico y tiene como tarea ayudar al Papa para buscar soluciones pastorales con y aplicación universal en el gobierno de la Iglesia universal.
Ya han sido numerosos los sínodos de este estilo que se han celebrado desde el Concilio Vaticano II. Pero antes, en la edad media e incluso anteriormente, era frecuente la celebración de sínodos. Los segovianos han oído hablar del sínodo de Aguilafuente de donde partió la edición del primer libro de la imprenta en España.
En este sentido, el papa Francisco ha ofrecido a la Iglesia universal la posibilidad de hacer un proceso sinodal que no consiste tanto en una asamblea cuanto en una forma en la que todos los cristianos podamos participar en un camino por el que todos tengamos la posibilidad de ayudar al papa a presidir la Iglesia.
El Papa hace notar que el Sínodo es un proceso y un camino: el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. Lo que el Señor nos pide, en cierto sentido, ya está todo contenido en la palabra “sínodo”: Caminar juntos —laicos, pastores, obispo de Roma— es un concepto fácil de expresar con palabras, pero no es tan fácil de poner en práctica.
Sinodalidad remite a la esencia misma de la Iglesia, a su realidad constitutiva, y se orienta a la evangelización. Es una manera de ser eclesial y una profecía para el mundo de hoy. Es lo que san Agustín denomina Cristo Total, cabeza y miembros en unidad indivisible, inseparable. Sólo desde la unidad en Cristo Cabeza tiene sentido la pluralidad en los miembros del Cuerpo, que enriquece la Iglesia, superando cualquier tentación de uniformidad.
No se trata de una forma democrática representativa, ni de una manera asamblearia, de regir la iglesia sino de un proceso en el que todos participamos y no solo los lideres. Se trata de hacer camino cristiano juntos, es decir, es querer escuchar juntos al Espíritu Santo, en todos los ámbitos de la vida de la Iglesia. No se trata sólo de un acontecimiento puntual, sino de un proceso que involucra a todo el Pueblo de Dios, cada uno según su propia función. El proceso sinodal pleno sólo existirá verdaderamente si se implican las Iglesias particulares y sus miembros. Por eso el próximo camino sinodal se inicia con una apertura solemne y se articula en tres fases.
Una de esta fases es la diocesana donde todos los cristianos de la diócesis van a tener la oportunidad de realizar un gesto de comunión y participación en la Iglesia. La primera fase del Proceso sinodal es una fase de escucha en las Iglesias locales. Tras una celebración de apertura en Roma el sábado 9 de octubre de 2021, la fase diocesana del Sínodo comenzará el domingo 17 de octubre de 2021. Para ayudar a esta inicial, el Secretario General del Sínodo de los Obispos escribió a cada obispo en mayo de 2021, invitándolo a designar una persona o equipo de contacto para liderar la fase de escucha local. Esta persona o equipo también es el enlace entre la diócesis y las parroquias, así como entre la diócesis y la conferencia episcopal.
Se pide a las iglesias locales que proporcionen sus respuestas para permitir la agregación de ideas antes de la fecha límite de abril de 2022. De esta manera, las conferencias episcopales pueden, a su vez, proporcionar una síntesis del Sínodo de los obispos. Este material se sintetizará como base para la redacción de dos documentos de trabajo. Finalmente, la Asamblea del Sínodo de los Obispos se celebrará en Roma en octubre de 2023.
El propósito de la primera fase del camino sinodal es propiciar un amplio proceso de consulta para recoger la riqueza de las experiencias de la sinodalidad vivida, en sus diferentes articulaciones y facetas, involucrando a los Pastores y Fieles de todos los niveles. Se anima a las comunidades religiosas, movimientos laicos, asociaciones de fieles y otros grupos eclesiales a participar en el Proceso sinodal en el contexto de las Iglesias locales.
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(*) Catedrático emérito.