El intríngulis de una foto

La primera impresión que asalta delante de El cardenal —la obra maestra de Ignacio Zuloaga expuesta en la Exposición del 120 aniversario de El Adelantado de Segovia— es la de un clérigo ajado, comida su cara por el paso de los años; más tarde, los ojos descansan en la enorme riqueza de la textura y del pliegue de una sotana de una extraordinaria púrpura escarlata.

Al cabo de un tiempo, se repara en el paisaje que aparece en un segundo plano: un paisaje recio, que se yergue en su rugosidad pétrea y escarpada presidiendo la perspectiva. Tiene un marcado matiz simbólico este paisaje. Tzvetan Todorov podría haber escrito un significativo discurso sobre el alcance del símbolo en este lienzo de Zuloaga fechado en 1912.

En época de ruidos, de predominio de las emociones, de enconos, de tiras y aflojas, los símbolos renacen: sirven para tirar del ovillo de una realidad que las circunstancias han convertido en adusta y compleja. Si se analiza la historia de las civilizaciones se comprende en qué momento surgen los símbolos y los mitos. Y cuál es su finalidad. En ocasiones suponen una manera de interpretar la realidad. En otras, de elevarse sobre esa misma realidad. En fin, en algunas simplemente de reírse de la propia realidad.

El intríngulis de una foto

Obsérvese la fotografía que ilustra este suelto de un periódico de provincias un lunes. A la derecha, según miran, un Pedro Sánchez con una horrible chaqueta, olvidado en el armario su terno habitual de estudiada sosería y también sus camisas de cuellecitos nada estridentes: menos es más; quién lo diría tratándose del personaje que es. A su lado, la alcaldesa de Segovia y sus delfines en el Consistorio: Clara Martín y Jesús García Zamora. Se toma la instantánea en el reciente Congreso del PSOE en Valencia.

Ahora entra en juego el símbolo. ¿Qué hace la alcaldesa? ¿Separa a su actual número dos para que mejor luzca Martín? ¿Intenta arrimarlo para que la concejala de Urbanismo no adquiera todo el protagonismo en el centro de la foto? Un amigo, presente en el Congreso, me dio una tercera, posible, interpretación: lo está señalando.

Pero, ¿cómo y para qué lo señala? No hay que olvidar que Pilatos señaló a Jesús —el otro— ante la plebe judía. Y el resultado no fue nada satisfactorio.

La duda es un buen método filosófico o religioso, pero malo en política, que es una ciencia contraria a la filosofía aunque cada vez más cerca de la religión —laica, eso sí—

Quizá todas estas elucubraciones de inicio de semana vengan de una mala digestión en la relectura del libro de Todorov por parte del cronista. O quizá porque la alcaldesa todavía no ha decidido si desea acudir como candidata de su partido a las elecciones de dentro de poco más de año y medio. Lo cual es un error en mi modestísima opinión, porque si todavía está pensando si quiere es que no está segura, y si ella no está segura en su querer tampoco se podrá exigir a los demás —ciudadanos electores— que lo estén. Y además provoca que algunos acudamos a Todorov en búsqueda de luz sobre los sucesores con los resultados ya vistos. La duda es un buen método filosófico o religioso, pero malo en política, que es una ciencia contraria a la filosofía aunque cada vez más cerca de la religión —laica, eso sí—.

En esa estábamos, enfrascados en la teoría del símbolo de Tzvetan Todorov, cuando Javier Maroto sale y dice, a propósito de la reforma sanitaria del tándem Igea-Casado, que el presidente Mañueco ha dado un golpe en la mesa. Aquí el símbolo —puñetazo en la mesa— tiene varios significantes. A cual más interesante. Primero, que Maroto hable de golpe en la mesa. Después, que lo diga de Fernández Mañueco. Y, por último, que lo exprese en este preciso momento. Se equivocan quienes piensan que el símbolo es un recurso que tiende a la atemporalidad. Ni mucho menos. Sirve para el aquí y para el ahora. A semejanza del anterior caso, me asaltan unas cuantas preguntas. Estas declaraciones, ¿suponen un símbolo estridente de una amenaza, o un anticipo de lo porvenir? ¿Acaso es una provocación para allanar la justificación de unas elecciones anticipadas de aquí a marzo o una simple boutade? El símbolo, tengo que admitir, nunca ofrece respuestas seguras. Por ejemplo, no valorará lo que ha terminado ayudando la moción de censura de Luis Tudanca al PP en estos momentos históricos.

Pero, ante todo, piénsese que también sirve para evadirse de la realidad y pasar un buen rato. Aunque pueda terminar explicando algunas cosas. O cosillas.