El hombre, el mejor amigo del perro

Hubo un tiempo no muy lejano, no duró demasiado, en el que tener un perro o dos, en casa, no era tener un amigo, era mucho más, era tener un salvoconducto a la libertad, pero no a esa LIBERTAD con mayúsculas por la que tanto hemos luchado, sino a una libertad más prosaica: la libertad de movimiento.

Efectivamente, en aquellos meses pandémicos, con todo un país bajo arresto domiciliario, un can te permitía salir del “gueto” y airearte un poco con la excusa legal de que la mascota tuviera un tiempo de asueto y su desahogo fisiológico.

De hecho, cuentan que algunos perros se convirtieron en aquellos días oscuros en moneda de cambio, de trueque. Se negociaba y pagaba por la “paternidad” provisional de la mascota, pues nos permitía un desahogo del que nos vimos privados de la noche a la mañana.

Quién nos iba a decir que esto solo era el banderín de salida de un protagonismo que iba a trascender la pandemia, convirtiendo a las mascotas en los “niños mimados de la casa”.

El dato es cuando menos llamativo: en los hogares españoles hay ya más animales que hijos: Según el INE, en 2021 en España se contaban 9,3 millones de perros, frente a 6,6 millones de menores de 14 años. Este desconcertante desequilibrio obedece a una doble razón: por una parte, al creciente y preocupante descenso de la natalidad y por otra a que la población ha adquirido una mayor conciencia del cuidado a los animales.

Los perros fueron conquistando derechos como si la cosa no fuera con ellos: primero a finales del año pasado fueron reconocidos, por ley como “seres vivientes” y no como cosas, algo que ninguna persona cabal pondría en duda.

En los países sajones esto supongo que implicará un cambio lingüístico, pasando la mascota se ser un “It” a un “he” or “she”. Ahí tienen tarea. Son miembros de la familia a los que no hay que esperar despiertos hasta alta horas de la madrugada los fines de semana.

Tampoco hay que aguantar sus pataletas infantiles o sus granulados cambios hormonales en la adolescencia. No sabemos si sumarán a la hora de conseguir el estatus de familia numerosa. Pongamos por ejemplo, un ciudadano dueño de 3 perros, ¿tiene descuento en el parque de atracciones?

También formarán parte de las disputas en los divorcios por quién se queda con la custodia de los niños y mascotas, imagino que con visitas supervisadas a los canes, en su caso. Ignoramos a día de hoy si serán incluidos en casos de divorcio, en la pensión por alimentos, pues pese a que no son caprichosos, si ocasionan un gasto importante con sus “cosas de perros”.

En esas estábamos sopesando pros y contras de hacernos con una mascota, cuando en plena ola de calor, el Consejo de Ministros, aprueba el 1 de agosto, La “Ley de Derechos Animales”.

A instancias de la ministra de “esas cosas” aprovechan que media España está haciendo las maletas o en carretera para sacar adelante la ley. No digo yo que la ley no traiga cambios necesarios, tales que prohíban su venta y exhibición en sitios públicos, así como su maltrato o que haya un control psicológico de los dueños.

Pero en un país de contrastes, sale esa ley que prohíbe su exhibición, venta y maltrato con penas serías, mientras aún se mantiene la fiesta nacional: los toros, escudándose en que es patrimonio de la humanidad. ..y uno no puede evita pensar dónde se debe dibujar la raya del respeto a los animales.

Yo, amante como soy de los perros, animo a la gente a que los adopte, sin dejar de lado que nuestro estado del (bien) estar, del que tanto presumimos, depende en gran medida de que sigamos procreando y generando ingresos y gastos.

Anímese el ministro del ramo a fomentar también medidas para que los españoles procreen más para que, en un futuro cercano, haya más ciudadanos que puedan adoptar perros.
Yo creo que al mío le voy a llamar Libertad. Es lo justo.