El fútbol y Mariano «Chocolate»

Estamos en unos momentos álgidos donde el fútbol domina absolutamente nuestra voluntad, hasta el extremo de que algunos aficionados lo toman tan a pecho que son capaces de darse con la cabeza en el suelo porque, por ejemplo el equipo de su preferencia ha marcado un gol en la portería del equipo contrario.

Aquella afición que dominó a los españoles en el primer tercio del siglo pasado, de ser apasionados a los toros, hoy en día esa vehemencia, si cabe acendrada, ha pasado al fútbol.

Los padres y los abuelos de niños de pocos años son arrastrados por éstos a los campos de fútbol, donde juegan partidos infantiles y ya se aplica con rigor el reglamento de ese deporte, dando lugar a una ímpetu de los ancestros en los que se dan con cierta frecuencia unas discusiones bizantinas y en el peor de los casos se llega a las manos por un tiquismiquis de cualquier nimiedad futbolística.

Los padres y los abuelos en cuanto vemos al niño dar una patada a un balón en un campo de fútbol, nos entra la ilusión de que aquel chaval de tan tierna edad será, en un futuro no muy lejano, un nuevo «Alfredo Di Stéfano» redivivo. Claro que la desilusión viene tristemente enseguida, porque en general, el niño no tiene aptitudes para ser genial en ese deporte.

Es curioso oír a un niño con una alzada de un metro decir pomposamente: «El domingo jugamos en el campo de Mariano Chocolate», como si ese nombre mítico fuera para él el paradigma del fútbol, que realmente lo fue.

Mariano Gutiérrez Gómez, alias « Chocolate» (1930-2004) fue íntimo amigo del que estas letras escribe y de mi misma quinta. Siendo niño sus padres, Mariano y Mary Cruz, de profesión hosteleros, abrieron una pequeña chocolatería, después de la Guerra Civil, en la plaza Mayor, núm. 10, (entonces de Franco) que se llamó «La Campana», hoy es el Restaurante Villena. Como siendo niño Mariano estaba allí con frecuencia los amigos dieron por llamarle Mariano «Chocolate».

En cuanto a su profesión diremos que fue toda su vida hostelero: primero como empleado de la Cervecería la Tropical y después regentó sucesivamente los bares Bahía, Las Vegas y el Mesoncito.

Fue un gran futbolista que se inició en el equipo de mi barrio, esto es El Santa Columba para pasar al Rayo de San Millán y posteriormente a la Gimnástica Segoviana donde permaneció el resto de su vida, aunque en el intermedio tuvo contactos con el Real Madrid que no fructificaron porque no quiso abandonar su familia y profesión. De paso recordemos a su leal compañero Juan Callejo que con Mariano hacían una pareja inseparable en cuestiones de fútbol.

Como he visto que los niños y muchos de los padres, no saben el porqué del nombre del campo de fútbol, he descrito brevemente la trayectoria de Mariano para general conocimiento, ya que he visto que al día de hoy ya estaba algo olvidada principalmente por los jóvenes.