El ferrocarril Madrid-Burgos

Hace unos días se insertaba en estas páginas una información sobre las reiteradas peticiones de la reapertura de la línea férrea Madrid-Burgos, firmada por la Plataforma por el Ferrocarril Directo Madrid-Burgos ante el “nulo interés” —se dice— que vienen mostrando tanto el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA) y ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), dependiente de dicho ministerio.

Conservo en mi archivo un buen número de recortes de este y otros periódicos y revistas con publicaciones sobre el tema en numerosas ocasiones, en todas las cuales ha prevalecido un destacado desinterés por el asunto.

Una muestra de la dejadez oficial en torno a este ferrocarril la tenemos en una información que la revista ‘Gaceta de la Construcción’ publicó el 16 de Febrero de 1965, en su número 1047.

Entre otras cuestiones, apuntaba: “El día 5 de Marzo de 1926 era promulgado un real decreto sobre ‘Plan de urgente construcción de 16 líneas ferroviarias, de interés nacional’; en primer lugar figuraban los enlaces de Madrid, y después, el Madrid-Burgos. Comenzaron las obras y fueron llevadas a tan buen ritmo, que en 1930 estaban ya construidas las de infraestructura y complementarias en todo el trayecto. Vino la República y se pararon los trabajos, como prácticamente todos los proyectos que acometió la Dictadura, por razones esencialmente políticas”. Y se añade: “El 23 de junio de 1943, una Orden del Gobierno declaraba de urgente ejecución y preferencia absoluta la terminación de la vía Madrid-Burgos. Pero hasta el 26 de Agosto de 1955 no fue sacada a subasta la superestructura entre Burgos y Aranda de Duero”.

A partir de aquí se van sucediendo todo tipo de noticias sobre el tema, y el 19 de enero de 1957, el semanario sindical ‘Vanguardia Segoviana’ denuncia que en nuestra provincia hay varias estaciones de la línea “sin tren”; concretamente Santo Tomé del Puerto, Riaza, Turrubuelo, Campo de San Pedro y Maderuelo. En octubre de 1965, el Consejo de Ministros declara de urgencia las obras de esta vía; en julio de 1966 las visita el ministro de Obras Públicas y se dice que se han aumentado los radios de las curvas para permitir mayores velocidades; en diciembre se informa de que se proyecta ponerla en servicio en 1968, y que el itinerario es de 276 kms., con 12 grandes viaductos y 40 túneles; en agosto de 1967 queda unido, en Riaza, el tendido de la vía y en septiembre hay otra visita del ministro y se anuncia que será el primer ferrocarril con mando electrónico directo desde Madrid; el 1 de julio de 1968, la revista de RENFE ‘Vía Libre’ publica un amplio reportaje con seis páginas dedicadas a esta línea, y a renglón seguido, el 4 del mismo mes de julio parece que va a ser el verdadero comienzo de entrada en servicio de la tan ansiada vía, dado que en esa fecha es Franco el que preside la inauguración oficial. Asistieron al acto el gobernador civil de nuestra provincia, Adolfo Suárez, y el presidente de la Diputación Provincial, Miguel Ángel Zamarrón. El tren inaugural, un Talgo con el nombre de ‘Virgen Peregrina’, salió de la estación de Chamartín, donde a Franco se le entregó, por el entonces primer ministro Leopoldo Calvo-Sotelo, el primer billete electrónico que emitía RENFE. En el trayecto se hicieron paradas en las estaciones de Colmenar Viejo, Turrubuelo-Sepúlveda y Aranda de Duero.

Desde este instante, todas las grandes ilusiones que se habían creado comienzan a desmoronarse por el “olvido” paulatino de la vía, sin razones claras que se hayan podido o querido explicar, todo sumido en el silencio de los políticos de cada momento. Y mientras, nuestra provincia viendo cómo se desmoronaba toda su confianza en la gran utilidad que se pensaba sacar de esta línea férrea Madrid-Burgos, sobre la que también se aventuraba la posibilidad de que este ferrocarril continuara desde la capital burgalesa en dirección París.

La interrogante es obligada: ¿Qué ha ocurrido y qué ocurre para que siga sin tener servicio esta línea férrea? La Plataforma por el Ferrocarril Directo Madrid-Burgos deberá seguir trabajando y exigiendo en todo lo que sea posible para forzar la llegada de un final feliz…si es que, de nuevo, los políticos lo permiten.