El estado de la ciudad

En las empresas de todo el mundo siempre ha existido una norma, aparte de las reuniones periódicas a las que obliguen los respectivos reglamentos, de celebrar alguna jornada, al menos anual, para estudiar y analizar milimétricamente la marcha de la entidad, del tipo que fuere. En el mismo Estado español también se llevan a efecto las reuniones en las Cortes para analizar la situación del país y comprobar y analizar la actuación del Gobierno de turno, mediante las sesiones especiales de ‘control’.

Por eso no debe resultar extraño a nadie que también aquí, en Segovia, se solicite alguna vez la celebración de uno, o más, plenos extraordinarios para analizar y estudiar la marcha de la ciudad y, en consecuencia, la actuación del equipo que en cada momento la dirige.

Esta cuestión no suele caer bien a los que integran el equipo de turno, pero en una democracia de la que tanto alardeamos, es cosa normal, pese a las contrariedades que pueda producir en máximos dirigentes de los gobiernos central, autonómico o local.

Es lógico, pues, que también aquí se solicite una reunión de este tipo, solicitud ante la que nada debe oponer el equipo que gobierna, dado que para él mismo puede ser una ocasión abierta de rendir cuentas y someterse a la opinión, juicio, censura o aprobación del resto de los equipos políticos componentes de la corporación. Al final, al menos por esta vez, la cosa se solucionó, y el viernes pasado la Casa Consistorial acogió una sesión de ‘control’, al parecer con demasiado protagonismo, pero, al menos, se celebró.

Segovia tiene muchos problemas de todo tipo, urbanísticos, medioambientales, administrativos, etc.

Repito lo que ya he escrito en anteriores ocasiones en este espacio semanal: Segovia tiene muchos problemas de todo tipo, urbanísticos, medioambientales, administrativos, etc., por lo que se debe tener en cuenta que el equipo municipal de gobierno ha de hacer frente a una ingente y nada fácil labor, teniendo en cuenta también que ante las muchas necesidades, las disponibilidades económicas no son excesivamente cuantiosas, a pesar de que se tenga que aplicar, a veces excesivamente, tasas y demás impuestos. Por eso, ante esta situación, debería existir una lógica comprensión de los gobernantes para admitir abiertamente la colaboración de los demás, que pueden estar equivocados a veces, como también lo puede estar el equipo responsable. Y para ello hay que empezar por estar dispuestos a la plena colaboración, sin ocultismos, informando con seriedad y veracidad, sin dejar en los cajones papeles que deberían estar sobre la mesa de los despachos, sin dejar de aceptar todo aquello que pueda considerarse bueno para Segovia y los ciudadanos, evitando los constantes enfrentamientos dialécticos y las frecuentes posiciones autoritarias y negativas.

Pensar que con unas cuantas realizaciones, de no mucha monta, se cumple con la ciudad, es negativo. Segovia merece una planificación amplia y realizable, porque ha habido muchos proyectos, pero ninguno se ha seguido con fidelidad; hay que dejar a un lado sueños y quimeras y tratar de ser lo más realista posible, teniendo en cuenta de lo que se dispone para poder trabajar en firme, sobre seguro y con posibilidades de éxito.

Hay muchos temas pendientes de encarar, muchas obras pendientes de ejecutar que no pueden justificarse con unos cuantos metros lineales de bacheo, la plantación de unos cuantos arbolitos, sustitución de unos faroles o la organización de ‘actos culturales’ que no merecen este calificativo por su escaso relieve, que solo sirven para pregonar a través de los medios de comunicación que se ‘están haciendo cosas’, o aparecer en la foto correspondiente con un cartel en la mano, o inspeccionando un agujero que acaba de taparse por haber sido causado por una tubería de la red general.

La misión de los gobernantes es mucho mayor, y consecuentemente el apoyo, en lo justo y necesario, de la oposición

La misión de los gobernantes es mucho mayor, y consecuentemente el apoyo, en lo justo y necesario, de la oposición. Pero para ello es imprescindible dejar a un lado ‘las puntaditas políticas’ que semanalmente aparecen en la prensa pregonando la bonanza de unos y la maldad de otros. Así, cierto, no vamos a ninguna parte. Aunque, lamentablemente, esto se ha establecido ya casi cono norma y tendremos que seguir aguantándolo. Y no digamos nada sobre los tiras y aflojas que se ‘cuelgan’ en las redes, cuya utilización pienso que debería estar ‘prohibida’ para los políticos. Así quizá el país podría ir mejor.

Ya es hora, ya, repito, según se viene pidiendo también frecuentemente desde este diario, de tomar las cosas en serio y empezar, de verdad, y a fondo, a trabajar por la belleza, la monumentalidad, la habitabilidad y todo lo que sea bueno para Segovia y los ciudadanos. Llevar mucho tiempo al mando de la ciudad no es garantía para hacer todo bien.

¡Ah! Y esto que comento no es un desahogo personal, es resumir la opinión de muchos segovianos.