El error de despreciar a Ayuso

La izquierda que pretende dibujar la caricatura de una iluminada ignorante manipulada comete, además de una grosería, un error de análisis. Cierto que Ayuso no es una intelectual-ni pretende serlo-y que algunas de sus declaraciones eran evitables, —dejadme elegir tres frases de cualquiera y encontraré tres razones para humillarle—, pero ha demostrado audacia y un perfil y un relato que encaja con alguna tendencia social favorable.

Veamos. Vivimos un tiempo acelerado y volátil, todo fluye y nada permanece. Tiempo de quemar etapas y dar golpes de efecto. Tiempo para la personalidad histriónica caracterizada por un patrón de excesiva emocionalidad y búsqueda de atención inmediata con un discurso vago expresado extravagantemente. No esperemos una política profunda en un tiempo superficial. La política no lidera estos cambios, solo se adapta. Política.

Además, una parte de la rebeldía se ha vuelto de derechas, el antiprogresismo y la anticorrección están construyendo una nueva corriente, al menos en Madrid, al menos en las redes. La izquierda sentida como forma de imposición cultural y lo identitario como una amenaza a las pequeñas libertades. Una ola iconoclasta en una sociedad narcisista harta del progresismo cultural ha cambiado el concepto de libertad. ¿Por qué Ayuso no va a simbolizar esa libertad si Rocío Carrasco es el feminismo, Pablo Hassel la crítica o Greta Thunberg el ecologismo? Las causas son nobles, pero no elijen a sus líderes. El éxito y el fracaso, esos dos impostores, no les afectan. Saben que tienen que poner su cargo y su imagen en riesgo para conseguir atención y apoyos.

Madrid será España, pero España no es Madrid

La victoria de Ayuso en Madrid podría ser buena para el PSOE en Moncloa. Porque esta vez el PP tendrá que sacar a Vox de la mesa de los niños de la derecha. Porque descompone a Ciudadanos, la bisagra que soñó ser puerta y porque Iglesias se inmola y debilita su partido. Por fin todo el centro izquierda para moverse a conveniencia y presentarse como la centralidad con Casado arrinconado en la derecha. Parece un mejor escenario para el PSOE en el corto plazo. Mas plebiscitario. Más binario. Mas relato que programa. Madrid será España, pero España no es Madrid. A priori, todo esto bien vale el sacrificio de Gabilondo. Un violinista obligado a perrear. Un filósofo forzado a ser tronista.

Pero se equivoca la izquierda cargando contra Ayuso. El miedo ya no funciona. La persecución hace santos. Mejor haría en seducir. Se atrapan más votos con miel que con hiel. Quien piense que para ganar España hay que perder Madrid, desprecia que todo cambia. A veces a peor.