El Convento de San Francisco y las piedras del Acueducto

Pues… me van a permitir que continúe escribiendo de y sobre piedras. Lo hago después de haber leído el folleto ’Datos históricos sobre el Acueducto de Segovia y la iglesia de la Vera Cruz’. Está editado en Madrid 1850. Lo escribió Ramón Depret y Luengo (1) y se encuentra en la Biblioteca Nacional. El primer ‘acto’ abre con estas palabras:

‘Soy poseedor de algunos datos de que no se ha hecho mención por las elevadas plumas que han escrito la historia de Segovia y aún la de España monumental y no (por ello) puedo dejar de publicarlos, siquiera sirvan á mayor capacidad para adquirir con su ayuda la severa autenticidad que un hecho histórico reclama. Si así sucede habré conseguido mi propósito, y en todo caso cumplo con un deber de conciencia’.

Su relato es altamente interesante. Lean con atención: ‘Cuando se construyó el convento de San Francisco (2), se hizo una capilla que luego fue sacristía enlazando sus paredes con piedras del Acueducto. En 1807 la referida capilla se derribó por Real Orden. En ella se encontraron las piedras referidas y también el lugar del monumento donde habían sido extraídas. Otro atentado de los muchos que ha tenido el Monumento. Con lo que se demuestra que también los guardianes del Acueducto atentaron, no solo con la construcción de infinitas casas pegadas a los arcos y pilares –siendo cada una un parásito viviendo a sus expensas-, sino que empuñaron la maza sarracena y descargaron (sobre el Monumento), rudos golpes’.

Describe también con minuciosidad el lugar donde se extrajeron las piedras: ‘Se sacaron, precisamente de la parte que el Acueducto forma el ángulo cilíndrico (Plaza Día Sanz), cuya vista sorprende admirablemente a los mas entendidos. Cortaron el medio punto o dovela del primer arco correspondiente al segundo orden que tomaba origen en el ángulo, abriendo una puerta independiente en el mismo sitio que aquél ocupó…’.

Luego, pasados los años después del derribo de la referida sacristía, Depret, estudiante entonces en instituto de la ciudad, deja constancia en el referido documento de haber visto esas piedras ‘aún reunidas en aquel sitio cuando iba a la escuela de San Francisco, en 1814’.

Describe también que hubo un proyecto para restituir las piedras al lugar ‘reconstruyendo el arco’. Pero que hubieron de desistir… ‘Fue la época, dice, en la que se colocaron campanas en la Espadaña del mismo convento’.

Notas sin cohesión
¿Qué significado tiene para usted la palabra ‘silo’? No lo piense más tiempo. Le pongo sobre su mesa la definición de la RAE y damos solución a la pregunta: ‘lugar seco en donde se guarda el trigo u otros granos, semillas o forraje’. Así, de esta forma tan ‘brillante’, puedo contar y cuento que el edificio del Silo, alto, altísimo para entonces, ubicado en término de Zamarramala, comenzó a construirse en 1952. Se situó, y ahí sigue, con otros menesteres, pero en pie. Entre los ventorros de Villa Rosa y San Pedro Abanto, antigua carretera de Arévalo. Su coste de construcción fue de 3.082.701 pesetas. Eran tiempos del desarrollo del programa de la Red Nacional de Silos y Graneros.

Lucha en Coca
De esto que les voy a describir han transcurrido ya tres cuartos de siglo. Fue en el referido año cuando con causa, motivo y razón de celebrarse en Coca las fiestas de la Cruz, se organizaron combates de lucha libre. Allí acudieron luchadores de Portugal y España. Todo el programa y a lo largo de dos sesiones se desarrolló en la Plaza de Toros, donde, después de los combates toreó un novillo el matador Joselito de la Cruz.

Una torre/cárcel
¿Sabían ustedes que la conocida en la antigüedad como ‘Torre Carchena’, uno de los antiguos fuertes defensivos de la ciudad, situado donde posteriormente fundó La Compañía (Jesuitas) su Colegio y luego (ahora) Seminario Diocesano, ‘ejerció’ también de cárcel cuando falta hizo? Ya lo sabe.

Derribado ¿por qué?
En ese mismo camino, puede que la fecha se sitúe en 1909, fue derribado por decisión ¿municipal? el desarenador del agua que llegaba a través del Acueducto, ubicado en la que fue Plaza del Seminario, ahora Adolfo Suárez. Este sería el tercero que dejaron los romanos. El primero situado en la zona de Chamberí (frente al IES Ángel del Alcázar), y el segundo en San Gabriel (PP. Misioneros). O así.

Sobre patines
Cuarta y lo dejamos. En fecha 9/4/1906, se inauguró el ‘Skating Ring’, que traducido del idioma de allí (inglés) al de aquí (español) es, ni más ni menos, que pista de patinaje. Se sitúo al final del descenso de la escalera que llevaba del Paseo del Salón al Juego de Pelota (San Millán). Me dijeron algunos de los de la época que, presentada la licencia para su construcción, el Ayuntamiento lo concedió ‘ante la gran demanda de patinadores/as que existe en la ciudad’. Ya todo aquello pasó…
Con posterioridad, en el lugar se ubicó ‘La Segoviana’ sede de los Maestros de Construcción.

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(1) Presidente que fue de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y miembro de la Real Academia de la Historia. En 1876 firmó el documento de traslado de los restos mortales de Diego de Colmenares al Monasterio del Parral. Dando fe de ello el notario Antonio Leonor Menéndez. Era alcalde de la ciudad el señor Llovet.

(2) Año 1220. Se construyó sobre la antigua iglesia de San Benito. Esta se encontraba en ruina. Llegada la desamortización de 1836, el edificio y sus terrenos pasaron al Estado –Ramo de la Guerra-. Tras el incendio del Alcázar, año 1862, fue sede del Colegio de Artillería y Academia desde 1867.

(*) Amables lectores. Habrán captado que en estos mis escritos he intentado, siempre que sea lugar, donde se pueda demostrar que nunca las mentiras son la mejor opción. Sea el programa que fuere. Lo digo como ‘justificante’ a la ‘llamada al orden’ que me ha ‘mandao’ el hermano sacristán. Dice así: ‘El total de peregrinos a la Ermita de San Frutos en 1900, fue de 11.978 y no de 12.000 como tú escribías el pasado jueves’.

¡San Apapucio bendito! Estoy anonadado.