El contenedor marrón, ¡vaya marrón!

Señora directora:

Hace ya, unos días, que este elemento de recogida de residuos orgánicos está funcionando.

Se hizo una gran campaña inicial de información, sobre la instalación y puesta en marcha, acertada fue la donación a los vecinos de unas cestas y bolsas compostables para su utilización.

Todos muy contentos, sin más información, a casa, a esperar que aparecieran.

Y aparecieron, resplandecientes, nuevos, y precintados inicialmente, lo que creó una verdadera curiosidad.

Los miraba por delante, por detrás, de un lado, del otro y perplejo, en los primeros días, no veía por dónde se debía introducir lo que nuestra cesta portaría.

Al cabo de unos días, siguiendo su contemplación, descubrí el agujero, precintado, no me atreví a abrirlo.

Estaba justo encima del aparato, a una altura, que para mí con 1,70 m. nada accesible, no lo veía efectivo.

Por fin, a primeros de este mes quitaron los precintos y dispuesto a colaborar bajé mis residuos, me acerqué y miré de nuevo cómo funcionaba la apertura del aparato.

No vi otra forma, que levantar la tapa, que hay que sujetarla con una mano, para que no cierre y así, con la otra, volcar la cesta.

Transcurridos unos días, seguí con la investigación y recurrí a un empleado de la limpieza para saber si había libro de instrucciones o era así, tal cual, mi descubrimiento. Me contestó, que era responsabilidad del Ayuntamiento y de la empresa encargada de la recogida de los residuos.

Me quedé con la “copla”, unos y otros, con el mejor criterio, habían decidido implantar, algo que no se necesitaba, para un peor funcionamiento. Caso, muy frecuente, de los políticos.

Tuve la suerte, de contarle mis quejas a un empleado de la empresa de recogida de residuos y me dijo que son más baratos y que había quejas, pero nada más, creo que era un hecho consumado.

Han pasado los días y al principio seguía utilizándole, pensando que con el tiempo, me acostumbraría y en este himpas, de nuevo me encontré con el empleado de la compañía de los residuos y me aseguró, que había hablado con los responsables de la empresa y le habían comentado que van a poner el acceso mucho más facil, creo que a la altura de los niños, para que vayan colaborando en las labores de la casa. Esto me parece bien.

Puesto que lo van a modificar, pido que incluya de serie, un mecanismo de apertura automático, los anteriores disponían de un pedal que levanta la tapa.

Durante un tiempo, llegué a pensar, que darían una banqueta por portal, al menos, para no ser gravoso y un EPI , para no mancharse, al hacer el esfuerzo de tirar los restos según está situada la tapa.

Termino con una reflexión: ¿Por qué antes de tomar una decisión no la ensayan primero?

G. de F., un ciudadano