El comunicado

Según Beethoven, nunca hay que romper el silencio si no es para mejorarlo. Pero después de leer atentamente el comunicado de la Asociación de Fiscales sobre la reforma del delito de sedición, he podido comprobar que se puede mejorar el silencio de una manera atronadora mediante un escrito breve, concreto, correcto, educado y lleno de razón y conocimiento.

Empiezan aconsejando que una ley del calado de la reforma del delito de sedición debe tramitarse con sosiego y recabando informes del CGPJ, Consejo de Estado y Consejo Fiscal. Y no haciendo trampas -esto ya es cosa mía-, eligiendo la proposición de ley en vez del proyecto de ley para evitar la obligación de recabar los informes preceptivos de los órganos antes citados. Resumiendo: hay que legislar con cabeza y escuchando a los que saben.

Del comunicado también se infiere que han pretendido engañarnos diciendo que era la U.E. quien exigía reformar el delito de sedición. Pero con escaso éxito, como se puede comprobar, aunque da la impresión que hay quien está de acuerdo con el enciclopedista D´Alembert que sostenía que la guerra es el arte de destruir a los hombres, y la política el arte de engañarlos.

Tampoco parece ser cierto que el delito de sedición sea una cosa antigua, arcaica incluso, porque al parecer se ha mantenido en todos los Códigos Penales de nuestro país, incluido el de 1995 (por cierto, siendo ministro de Justicia el socialista Alberto Belloch). Esto fulmina el argumento de Sánchez de que no se pueden juzgar hechos del s. XXI con leyes del s. XIX. Y para mayor contradicción, la ley del indulto a la que se acogió para indultar a los independentistas se estableció en el Código Penal en 1870 y no ha sido alterada desde entonces. Decía Mateo Alemán que quien quiere mentir, engaña, y el que quiere engañar, miente.

Y al parecer, no se ajusta a la verdad que las penas por sedición sean superiores a las de otros países de la U.E. Se puede comprobar que son más altas por ejemplo en Francia e Italia; o en Alemania, donde estos hechos se consideran alta traición y la pena puede llegar a cadena perpetua; en Bélgica de 20 a 30 años y en Portugal entre 10 y 20 años. Por tanto, es evidente que “la verdad existe, solo se inventa la mentira” (Georges Bracque).

También se subraya que la reforma propuesta supone desproteger el orden constitucional, valor imprescindible para mantener el Estado de Derecho y nuestras garantías. Algo sumamente grave e inaceptable. Y es que “existen valores que se sustentan en la esencia del ser humano” (Benedicto XVI).

Concluyen afirmando que no se pueden hacer leyes singulares que respondan a intereses situaciones de personas concretas porque eso es desconocer un principio básico del Derecho. Y eso es un torpedo en toda la línea de flotación de la estulticia separatista que está en el origen de todo este sinsentido que estamos teniendo que soportar.

Los griegos utilizaban la palabra “política” con el sentido de ocuparse de los asuntos públicos en beneficio del pueblo, y aceptando que esto es así, creo que la inmensa mayoría del pueblo español entiende que los delitos de sedición, rebelión y alta traición no pueden quedar impunes.

Sostenía Cicerón que la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio. Pero para nuestra satisfacción, la Asociación de Fiscales no se ha quedado silente y nos ha aportado claridad. Y como este breve escrito me ha forzado a recordar varias citas, no quiero terminar sin dedicarles a ellos una última de Eduardo Chillida: un hombre tiene que tener siempre el nivel de dignidad por encima del nivel del miedo.