El cambio de pensamiento necesario sobre los ríos y su gestión

Desde Asiama llevamos años divulgando las repercusiones que el Cambio Climático tiene en nuestra vida a diario, y sobre cómo el incremento paulatino de su intensidad está modificando nuestras vidas. También hemos comentado, que no somos capaces de evolucionar al mismo ritmo que lo hace el cambio climático, y vamos poniendo parches y actuando sobre eventos ya sucedidos. Se está empezando a realizar actuaciones de prevención, pero a un ritmo quizás algo lento.

Hace pocos años, no estábamos preparados, y pocos años después, hemos avanzado muy poco en muchos ámbitos. La actual pandemia del SARS-CoV-2 (Covid-19), no ha ayudado nada a este avance, pues ha desviado la atención y recursos a solucionar este otro problema mundial. Algunos divulgadores científicos que dedicamos a difundir una nueva cultura del agua, seguimos lanzando el mensaje una y otra vez: Que hay que redimensionar la forma o manera en que se abordan y gestionan los temas referentes al agua.

Otro aspecto fundamental a tratar, es la modificación del pensamiento de la ciudadanía sobre el cambio climático y sobre cómo este afecta a nuestras vidas. Los ciudadanos debemos ayudar con nuestras acciones cotidianas, como el ahorro de agua en nuestras casas, el reciclado de residuos, tener cuidado con lo que se arroja por el inodoro, o el apoyo durante y después de un incendio forestal. Pero además, es igualmente necesario exigir a todas las Administraciones Públicas, que pongan los mecanismos necesarios para redimensionarse para afrontar el cambio climático, con frecuentes lluvias torrenciales, sequias prolongadas e incendios cada vez más devastadores.

Anomalía anual de temperatura
Anomalía anual de temperatura

El actual Ministerio para la Transición Ecológica, dispone de una Oficina Española para el Cambio Climático (OECC), de ámbito nacional e internacional que realiza acciones de divulgación y sensibilización sobre el Cambio Climático, con información, participación y su fomento en las redes sociales. Mediante el R.D. 139/2020 se determina que la Oficina Española de Cambio Climático es uno de los órganos directivos que dependen de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, para la lucha contra el Cambio Climático. Además de esta Secretaría de Estado para el Cambio Climático, se genera un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático.

En Diciembre de 2015, se celebró en Paris la Cumbre sobre el Clima para Ayuntamientos, que fue la cumbre mundial más grande de alcaldes celebrada por el Cambio Climático, y donde se puso de manifiesto que en los próximos decenios, el Cambio Climático afectará gravemente a muchas comunidades locales, y donde quedó de manifiesto la falta de compromiso para la toma de medidas ambiciosas. El cambio climático se acelera, y por ejemplo, en España la temperatura media superó 1,7 grados la media de la segunda mitad del siglo XIX, desde el inicio de la revolución industrial en 1850.

Con respecto al tema hidrológico el panorama es bastante desolador. El año 2020 ha sido uno de los más cálidos desde hace muchos años, y este año 2022 va por el mismo camino, pero siendo, de momento, extremadamente seco. La planificación hidrológica es fundamental para cualquier territorio, tanto para la supervivencia del mismo, como para su posible desarrollo socio-económico.

Desde el punto de vista de los balances anuales de las precipitaciones de lluvia, la tendencia es bajista pero sin grandes descensos en España, y similar comportamiento se produce en la provincia de Segovia. Dentro de la provincia, se nota más el descenso de precipitaciones en la zona norte, que en la zona sur.

Pero analizando los datos de lluvia caída en nuestros campos y montes, con respecto a la evolución temporal dentro del año hidrológico, se puede comprobar que se ha producido un desajuste entre los periodos de tiempo seco y tiempo húmedos. Los veranos son más largos, y la primavera y otoño, cada vez cuesta más saber cuándo empiezan y terminan, todo ello, debido al cambio climático. Los periodos de lluvia se acortan y se concentran en precipitaciones torrenciales, y los periodos de sequía se alargan, con subidas de temperatura inusuales y batiendo records año tras año. Al final llueve cada vez un poco menos, pero de una manera totalmente desajustada provocado problemas sociales y medio-ambientales.

En contrapartida a estos balances hídricos, resulta que cada vez embalsamos menos agua dulce proveniente de los ríos. Llueve algo menos cada año, pero embalsamos todavía menos agua que la que en teoría llueve. Es una simple regla de tres: Si cada vez llueve menos, tendremos menos capacidad de poder embalsar agua dulce. Y encima cuando llueve, lo hace torrencialmente provocando destrozos en cauces, ciudades, cultivos, etc…..

La población en España o en el mundo, no decrece, y la demanda de agua dulce tampoco decrece. Los recursos en la tierra son finitos, y el agua también. La gestión sostenible de los recursos hídricos es fundamental hoy en día, y optimizar el agua de que disponemos es también fundamental. Por ello, la regulación de los ríos es fundamental en toda política de planificación hidrológica de cualquier territorio, y en la cuenca del Duero también. Precisamente la provincia de Segovia, es la antepenúltima de España en volumen de regulación en ríos (Administración del Estado), siendo Guipúzcoa y Valladolid la última y penúltima respectivamente.

En la situación en la que estamos actualmente, no podemos desaprovechar la posibilidad de poder embalsar agua dulce en esos periodos cortos de lluvia, y sobre todo, en los ríos que no están regulados. Los embalses y las presas, entre la funciones que tienen, están la de embalsar agua y regular los ríos, laminar avenidas y amortiguar los efectos perniciosos de las riadas. Pero todo esto, ha de realizarse con criterios de sostenibilidad y equilibrio entre los factores socio-económicos y medio-ambientales.

Gran parte del territorio español depende de la agricultura y la ganadería, concentrándose la actividad industrial alrededor de las grandes ciudades. Todo ese territorio que denominados, mundo rural o “España vaciada”, muchas veces depende del agua y de la posibilidad de desarrollo, a veces, con regadíos, y otras con otra serie de actividades, pero generalmente, todas ellas necesitan de alguna manera el agua. La gestión sostenible de los recursos hídricos en fundamental para un desarrollo sostenible de cualquier sociedad actual, con miras a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y agenda 2030.

La problemática que genera el Cambio Climático en cualquier sociedad de este mundo globalizado es compleja y seria, y no queda más remedio que evolucionar desde todos los ámbitos, Administraciones Públicas y ciudadanos, juntos en un frente común. Hay que dedicar medios específicos que aborden el problema y generen soluciones de futuro, pues no es suficiente ir poniendo parches una vez han surgido los problemas. Este tipo de soluciones suelen tener un recorrido a medio y largo plazo.

Así que es absolutamente necesario, que vayamos modificando la manera de pensar y de actuar en todo lo relacionado con el agua y con el cambio climático, ya que tendremos que vivir con ello nosotros, y las futuras generaciones. (Alea Jacta est).

(ASIAMA. Asociación para la Investigación del Agua y Medio Ambiente)