El ‘Belén’ de San Andrés

Afortunadamente, y a pesar de las frecuentes ‘corrientes’ ajenas a lo religioso que venimos registrando, todavía hay entidades y personas —más de los que creemos— entusiasmados por el montaje de los belenes, más o menos artísticos, más o menos originales, más o menos íntimos y familiares. El hecho es que la Navidad, en Segovia (capital y provincia), no pasa sin que podamos visitar belenes… al amparo de iluminaciones y adornos para alegrar el exterior pero que, generalmente, poco tienen que ver con el auténtico significado de la Navidad, aparte de algún angelito y alguna estrella que ‘vuelan’ en ellos.

Se ha venido anunciando, en este medio, la inauguración de varios belenes de gran valor artístico, pero si me refiero hoy al instalado en la iglesia parroquial de San Andrés es por su originalidad y por haberse recuperado las figuras que hace ya 40 años constituyeron el que se montó en los jardines de La Merced, aledaños al templo. Belén que sufrió graves daños por parte de los aficionados a destrozar lo que no tiene motivo alguno para ser tocado. Se trató, tiempo después, de recuperarle, y en unos años se colocó, con pocas figuras de su conjunto, dentro del templo. Pero, he aquí que, de improviso, surgió la idea de recuperar el original belén, y un grupo de colaboradores de la parroquia, con la dirección del popular Goyo Garrido, y ’empujados’ y animados por el párroco, Isaac Benito, hace meses pusieron manos a la obra de ‘restaurar’ las diversas piezas de aquel inolvidable belén original. El esfuerzo, el trabajo desinteresado y entusiasta del grupo de artífices, ha dado como resultado la posibilidad de montar, en el interior del templo, el nuevo ‘nacimiento’. Las diferentes escenas evangélicas se han situado por sus naves, a partir de la principal del ‘misterio’, y con pastores, oferentes, reyes y ángeles repartidos por las tres naves. Varios de los rostros de los personajes han sido restaurados también como ‘retratos’ de algunos de los colaboradores, retratos que hace 40 años realizó el lamentablemente desaparecido artista Antonio Román y a quien ahora ha sustituido en la tarea el madrileño ya afincado por tiempo en la ciudad, José Luis López Saura.

El belén, inaugurado ayer, podrá ser visitado con entrada libre, y para facilitar las visitas, también ha quedado abierta la iglesia con el acceso desde la calle de Daoíz.

La ocasión me da motivo para recordar algunos detalles de este templo, aún no bien conocido, por lo que en su día podría ser incorporado a las visitas turísticas guiadas que se han iniciado en otros de la ciudad.

Esta iglesia de San Andrés, que es ya citada en un documento de 1116, tiene dos ábsides románicos y una original torre mudéjar, y es la única de Segovia que cuenta con dos obras escultóricas del genial Gregorio Fernández, ambas colocadas en el altar mayor, en el retablo ensamblado por Nazario de la Vega en el siglo XVII. En la hornacina superior, la imagen de Cristo Rey esculpida por Gregorio Fernández, y debajo, el relieve del Prendimiento de San Andrés, del mismo artista. Más abajo, una escultura de La Piedad, encargada en septiembre de 1671 “al artista madrileño José de Ratés, por la Hermandad de los Sierbos de María Santísima de los Dolores, sita en la iglesia de San Andrés”, según documento hallado por el historiador Juan de Vera. “La dicha imagen de Nuestra Señora y Santo Cristo en los brazos, a de hacerse al natural también hecha por detrás como por delante , ha de estar la imagen de Nuestra Señora sentada en un peñasco de qual ha de salir una cruz a questa arrimada”, dice también el documento de encargo. La cruz no cupo en la hornacina, y se supone que es la colocada sobre el relieve del Prendimiento del santo.

A los lados de El Salvador hay dos esculturas representando a San Juan Evangelista y a Santiago el Mayor, atribuidas a Felipe de Aragón. En los laterales del cuerpo central, cuatro cuadros del segoviano y vecino del barrio, Alonso de Herrera, pintados en 1617. Se completa el retablo con valiosos bajorrelieves. Sobre la bóveda, una pintura representando al Resucitado, y en los laterales del altar mayor, cuadros de autor no documentado.

Un detalle curioso: Mirando al altar desde el fondo de la iglesia, se observa que “la capilla mayor aparece desviada del eje de la nave principal unos 20 grados; con ello los arquitectos querían significar la inclinación de la cabeza de Cristo al morir en la cruz”, según escribió el sacerdote segoviano, ya finado, Santos San Cristóbal.

Se completa el contenido del templo con tres lámparas en la nave central, procedentes de la primera etapa de la Real Fábrica de Cristales de La Granja, y además, con imágenes procedentes de los desaparecidos Hospital de Peregrinos y convento de Los Mercedarios. Asimismo se conservan imágenes atribuidas a los seguidores y talleres de Gregorio Fernández y Luis Salvador Carmona, además del Cristo de la Paciencia (s. XVII, de 1,90 metros de alto); una Inmaculada, San Pedro Nolasco y San Ramón Nonato, también del taller de Luis Salvador Carmona; Cristo gótico del siglo XIV, y otros varios cuadros y altares de diversa procedencia.

Con la debida protección, se guarda también una reliquia del santo titular.