El Atazir | ¿Brotes verdes?

Quien teclea un ordenador o se pone delante de un micrófono para hablar de economía tiene que ser especialmente cuidadoso con las cifras y con la interpretación de las cifras. Y más conociendo el tremendo voluntarismo que muestran algunos políticos, incluso quienes por su formación tendrían la obligación de ser más rigurosos. La vicepresidenta de Asuntos Económicos y Transición Digital, Nadia Calviño, es una economista preparada, pero también es miembro de un Gobierno. Tiene por lo tanto interés en los números que maneja. El problema es que además explicita ese interés, que en ocasiones –tantas- extralimita la realidad de los indicadores o los retuerce para arrimar el ascua a su sardina.

¿Supone eso potencial suficiente para afirmar que España liderará la recuperación económica europea en 2021?

Veamos algún ejemplo. Hace unos días, la Unión Europea elevó al alza la previsión de crecimiento económico en España: del 5,4% al 5,6%. Son dos décimas. Poco en relación con el 11% en que se cifra la caída del Producto Interior Bruto Español. La mayor desde el comienzo de la Guerra Civil, en 1936, cuando la contienda dinamitó gran parte del factor capital, y la economía cayó un 26%. ¿Supone eso potencial suficiente para afirmar que España liderará la recuperación económica europea en 2021? Me parece mucho decir. Es lógico que en cuanto se permita la circulación de viajeros –no antes del segundo semestre- el turismo y en general el sector servicios experimente un considerable crecimiento. Pero hasta entonces hace falta recorrer un largo trecho. Me preocupa que muchos no lleguen a esa fecha. El director general de economía y estadística del Banco de España, Óscar Arce, confesó el jueves día 11 que en los sectores de restauración, motor, ocio y hostelería los problemas financieros afectan al 75% de las empresas, lo que puede llevar a que entre el 14 y 18% de ellas terminen en insolvencia. Ahí es nada.

El SEPI gestiona un fondo de 10.000 millones de euros para “recapitalizar empresas grandes estratégicas”, pero nada hay que se le parezca para las pymes

El SEPI gestiona un fondo de 10.000 millones de euros para “recapitalizar empresas grandes estratégicas”, pero nada hay que se le parezca para las pymes. España es uno de los pocos países de la UE que no tiene un programa de ayuda directa para aquellas sociedades que han suspendido su negocio por una decisión administrativa. Y no se confundan: en los ERTE el empresario sigue pagando la totalidad de los seguros sociales, salvo casos muy puntuales de cese de la actividad por obligación. Es decir, lo que el Estado “paga” por desempleo –que es la aportación por contingencias que previamente han realizado trabajador y empresa cada mes y que se cifra en un 7% del salario- se compensa con lo que sigue recibiendo por cotización a la Seguridad Social. Y, además, se retrasa o se evita un posible ERE. Van a tener que ser los tribunales quienes restituyan en su caso los lucros cesantes en el futuro. Y se va a armar; y si no, al tiempo.

¿Qué va a pasar con los ICO? Pues que la banca reclama garantía de cobro por las quitas en los créditos. A 31 de enero, los préstamos con aval ICO suman 118.354 millones de euros, garantizados en un 70 a 80% por el Estado. Habrá que ver la mora resultante. Y atender a las cuentas públicas, que son de preocupar. Este año va a emitir el Tesoro 300.000 millones en deuda. 50.000 millones más que el ejercicio anterior. Este es el problema que requiere atención, y no las chorradas del vicepresidente de ‘asuntos sociales’ (sic).