Editorial – Segovia, ¿para cuándo?

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Segovia es la única provincia de España que fue incluida en una Comunidad Autónoma mediante una ley orgánica, la ley 5/1983 de 1 de marzo. Por medio de ella, las Cortes Generales sustituyeron la voluntad de las corporaciones locales –diputaciones y municipios- e incorporaron Segovia al proceso autonómico de Castilla y León, entonces en curso, haciendo uso por primera y única vez en la historia democrática española de la letra C del artículo 144 de nuestra Constitución.

Desde entonces el encaje en la región se ha venido realizando de una manera progresiva. Hoy, cuando otras provincias, como León, sacan el fantasma de la secesión autonómica, el regionalismo segoviano que tan bien retrató en su libro Salvador Bernal Martín es más una cuestión histórica que un problema político presente. Sin embargo, sí puede serlo la desafección que podría sentirse en nuestro territorio en cuanto a las políticas de la Junta de Castilla y León. Esta última pandemia del coronavirus no solo ha hecho sufrir especialmente a nuestros conciudadanos, sino que ha puesto en evidencia por enésima vez la deficiencia en muchos recursos que se consideran esenciales. Uno de ellos, reclamado insistentemente desde las páginas de este periódico, es un segundo hospital en el espacio de tiempo más breve posible. Segovia es de las pocas provincias españolas que no cuenta con dos hospitales, lo cual es particularmente grave teniendo en cuenta sus características poblacionales y la continua afluencia de población exógena. Ayer, por otra parte, se evidenció lo que ya se temía: será la única provincia de España en no tener el Grado de Enfermería, unos estudios especialmente importantes por la demanda del mercado laboral y por la necesidad de personal sanitario que se avecina.

Vivimos en un territorio en el que se evidencian algunos de los déficits más palpables de la España interior. Sabemos que el presidente del ejecutivo regional es consciente de la situación y que tiene intención de repararla. Esperemos que no tarde en materializarse su percepción y voluntad con iniciativas concretas. Como deseamos que se formalice un acuerdo provincial para la reconstrucción, tal y como cabía esperar del acercamiento de posturas entre PP y PSOE, aunque el viernes la pura estrategia cortoplacista del Pleno de Ayuntamiento truncara esa posibilidad a escala municipal. Es tiempo de consensos. Y de reclamar con una voz única medidas esperadas desde hace tiempo para nuestra provincia. Solo hay una cosa peor que vivir en el agravio, la desafección.