Editorial – ¿Para qué sirve un BIC?

Forma parte del ADN de este periódico desde hace 120 años la defensa del patrimonio histórico de Segovia. Tanto de la ciudad como de cada uno de los pueblos que la conforman. Con pena observamos cómo algunos elementos que suponen parte integrante de las raíces sociológicas de nuestra población, además de ejemplos de arquitectura popular, están irremisiblemente cayendo en el olvido. Un ejemplo son los palomares del Valle del Aguisejo que, al contrario de lo que sucede en Tierra de Campos o El Cerrato, han quedado al albur de las inclemencias del tiempo y de los años.

Hemos hecho hincapié en sucesivos artículos sobre la necesidad de preservar la tipología de las cubiertas tradicionales segovianas. No es cuestión adjetiva o de matiz: tiene la importancia que otorga el paso de la historia sobre una ciudad y una provincia única, en historia y en patrimonio.

Conocemos el celo que la actual Comisión de Patrimonio mantiene sobre la cuestión. Ahora hace falta que la autoridades tomen también cartas en el asunto. Hace unos días fue declarada Bien de Interés Cultural la plaza de Santa Eulalia, en la capital. Esperamos que más pronto que tarde, los edificios del último Gótico y primer Renacimiento –y que fueron testigos del paso del gusto por la caliza a la apuesta por el granito- sean rehabilitados, y desaparezcan los refuerzos provisionales que consolidan la estructura de otros situados al lado soportales que mantienen la tipología de plaza de arrabal como pocas hay en España. De nada sirve la declaración de BIC si no lleva unida una actuación que consolide y asegure el futuro de esos bienes.

En nuestro suplemento disfruta segovia reflejamos hoy otro caso sangrante: la ermita de San Martín del Casuar. Declarada BIC en 1997 el edificio languidece en un estado cada vez peor y con la amenaza de que la degradación termine siendo irreparable. Está incluida dentro de la Lista Roja de Patrimonio en Peligro de España. ¿A qué habrá que esperar para hacer efectiva una actuación total que recupere uno de los vestigios más importantes de los primeros días de la ocupación de la Extremadura castellana? Lo asentamientos a finales del XI se realizaban con fueros de repoblación y con iglesias, generalmente prioratos de una casa mayor. San Julián, en Castrillo de Sepúlveda –bien es verdad que sin esa protección- o el Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz, en las Hoces del Duratón –también declarado BIC en 2012- son otras de las reliquias pétreas que requieren la atención de las administraciones competentes en la materia. Castilla y León tiene una ley de patrimonio, Ley 12/2002; solo es necesario que se cumpla. De poco sirve una declaración si posteriormente no va acompañada de un plan director y de unas actuaciones precisas, más allá de unas meras prohibiciones o del loable intento de evitar la especulación. Y esa es una responsabilidad fundamentalmente pública. El patrimonio no es de nadie; ni siquiera de un momento histórico. Es de todos y por siempre. Es nuestro activo como segovianos pero también nuestra gran responsabilidad su defensa. Y hay que entregarse a ella.