Dificultades para un crecimiento industrial optimista

A juzgar por la noticias que llegaban a la opinión pública desde las instituciones implicadas en el crecimiento industrial de la provincia de Segovia (fundamentalmente Federación Empresarial y Cámara de Comercio) la situación de la economía segoviana, después del periodo tan gris que produjo la pandemia del Covid y en consecuencia la ralentización de prácticamente todos los resortes de la activación deseada, se daba por hecho que entrábamos en una nueva etapa mucho más optimista y que nuestro crecimiento surcaba los siempre procelosos mares de la competencia –ahora más feroz que nunca- de una forma ciertamente risueña. Al menos eso era lo que se nos decía.

Pero ya se sabe que la alegría dura poco en la casa del pobre.

Sin embargo, recientes declaraciones de Andrés Ortega (presidente de la FES) a nuestro periódico parece que venían a denotar cierto pesimismo y frenar un tanto ese optimismo presagiando que las dificultades de una cierta logística del abastecimiento de materias primas y de componentes básicos para nuestra producción influye de manera muy negativa en varios sectores de nuestra oferta lo que limitaría notablemente nuestra capacidad de producción y exportación, que tan buenos datos alentaban en los tiempos recientes.

Según se desprende de los datos facilitados, semejante desabastecimiento —sobre todo del derivado de la globalización, aunque también nacional— viene producido como consecuencia de las dificultades del transporte con el colapso de mercancías en estaciones, puertos, aeropuertos y terrestres. Fundamentalmente por una acusada falta de mano de obra en la manipulación y manejo de la carga que retiene gran parte de las flotas y sus fletes en recintos portuarios de gran calado a la hora de distribuir los suministros necesarios para una producción normalizada que se ve ciertamente ralentizada —como apuntaba Ortega— y detenida incluso en un futuro si no llega pronto la solución. Máximo estado de preocupación, por tanto, en el marco productivo segoviano donde buena parte de su actividad descansa en la disposición de componentes industriales, en casos, pero de forma clamorosa en el sector industrial donde las exportaciones (como las del sector porcino y otras tan perecederas) se contemplan preocupantemente amenazadas.

Pero no es solamente la saturación de graneleros, portacontenedores, tanques, frigoríficos, cargas rodantes, costeros, transbordadores, cruceros, barcazas, etc. en los puertos internacionales, sino en puertos secos del transporte ferroviario y terrestre la que inducen a ese caos, presente y que se avecina, sino que se ve influida también por la falta de conductores que alivien el tremendo colapso apreciado en numerosas áreas de acogimiento de camiones a la espera de su diversificación por las rutas nacionales cuando se disponga de conductores suficientes, personal cualificado cuyas patronales están pidiendo a gritos. No deja de ser curioso que cuando las estadísticas reflejan tantísimo paro no se encuentren conductores que lidien en ese sector, cuando debería ser un risueño camino de ocupación para tantos jóvenes.

Mientras tanto, cabe esperar una pronta reanudación del abastecimiento del que se duele a Ortega.