Deporte consciente

En uno de estos estudios que en mi empresa hacemos sobre todo para la industria farmacéutica, veo que los resultados indican un descenso en la práctica de ejercicio físico en gimnasios y un incremento de la actividad (distinto de ejercicio) física en casa y al aire libre entre la población española. Supongo que a todo el mundo le parecerá lógica esta tendencia por el impacto de la covid-19, pero el estudio aporta el dato concreto y ayuda a medir la intensidad con que han evolucionado una y otra práctica en el tiempo.

Y les aseguro que este incremento de la actividad física en casa y al aire libre ha sido importante en estos meses que llevamos de pandemia, tanto en términos de cobertura, como en términos de intensidad. Y eso está bien… hasta que deja de estarlo; porque en este estudio medimos otros aspectos y comprobamos cómo la mayor parte de esta actividad física es espontánea, sin un control ni plan de ejecución que la haga segura.

Las recomendaciones genéricas en el imaginario colectivo como andar, correr, nadar, montar en bicicleta… indudablemente apuntan en la dirección adecuada, pero al igual que ocurre con la automedicación, si no son pautadas y se contextualizan adecuadamente a cada individuo, no solo pierden la mayor parte de su eficacia, sino que, incluso, pueden resultar contraproducentes. No digamos ya, seguir entrenamientos por vídeos de youtube sin ningún control, y más si usted es hipertenso, por poner el ejemplo de una patología bastante extendida entre la población. Desafortunadamente, como le sucede a mucho runner novato y no tanto, se confunde cantidad de kilómetros con mayor salud.

En 2021, por favor, hagan ejercicio físico, sí. Pero no de cualquier manera.